El otro enfoque

Las heridas del PRI

Alfonso Machuca

El dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, encontrará a una militancia dividida, pero sobre todo, muy herida por la dirigencia estatal que encabeza el diputado, Santiago García López.

Los priistas han demandado la separación del legislador, no sólo porque mantiene las denuncias de fraude por las inexistentes encuestas, sino porque sus resultados electorales, fueron vergonzosamente devastadores.

Si Ochoa Reza entiende la seriedad del caso, tendrá que venir a Guanajuato con buenas nuevas.

Desde que llegó Santiago García a la dirigencia del PRI, el partidazo mantiene números a la baja. Por ejemplo, perdieron varias diputaciones locales en su periodo y, sobre todo, bastantes Presidencia Municipales.

Todo mundo pensó que, como lo han ejemplificado varios liderazgos nacionales, Santiago García debió renunciar a la Presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI, tras corroborar su mala actuación en la elección de los candidatos en el 2015.

Pero no. Se mantiene o lo mantienen en la silla estatal, como si pretendieran echar a perder todo lo que resta del partido. ¿Habrá la intensión de llevar al PRI hasta la tercera fuerza política? Hoy puede dejarlo muy en claro el dirigente nacional.

Tiene que saber también que, adicionalmente, García López manejó indebidamente los recursos públicos del partido, tan es así que ahora enfrenta una multa de varios millones de pesos, lo que por supuesto, repercutirá en los preparativos para el 2018.

Quizás es justificable debido a las nuevas normas que se implementaron en la elección pasada, pero para los priistas, es inadmisible que otros partidos lograron solventar las observaciones o al menos disminuyeron la sanción, pero la dirigencia de Santiago García, simplemente no pudo.

El colmo del partido Institucional, es la nueva disidencia interna que existe, misma que tiene como objetivo, mantener una estructura alternativa a la dirigencia estatal, debido a que, en varios de los municipios, sus compañeros fueron traicionados.

Dos grupos, en realidad se disputan la franquicia local.

Santiago García pretende imponer su estilo, pese al disgusto de los liderazgos, al descarado movimiento de la dirigencia hacia una sola persona, el senador Gerardo García y la indiferencia del liderazgo nacional.

Enrique Ochoa Reza, tendrá que dejar en claro si en Guanajuato existe la convicción de tener un partido opositor, si existe el deseo de ser un partido que atienda el interés de los guanajuatenses y no sólo de los dirigentes, pero de manera importante, si existe la visión compartida de su militancia: la de ser un partido competitivo.

Dejar al mismo dirigente estatal, sería un sinónimo de derrota anticipada.

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