Fusilerías

Septiembre letal: un año

Alfredo C. Villeda

Cuando perfilábamos hace un año en la junta editorial de MILENIO los temas a trabajar, después de los sismos de 7 y 19 de septiembre, surgió el de visitar también, en medio de la emergencia en curso, a los damnificados de los mortíferos terremotos de 1985, porque así parezca inaudito, 32 años después aún había quienes se quedaron esperando las promesas de créditos, reconstrucción, nuevas viviendas...

La tragedia de hace un año, sin embargo, avasalló la realidad y muchos planes se quedaron a medias y otros apenas en alguna nota perdida. Lo mismo pasó con asuntos fuera de la selección de material periodístico (notas, crónicas, reportajes, portadas, fotos, ilustraciones, columnas y cartones) para el libro Septiembre letal, compilado y prologado por el fusilero.

Desde la aparición del volumen, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en noviembre pasado, comenzaron a asomarse esos otros elementos ligados a las tragedias, agazapados en medio de la solidaridad de la sociedad en su conjunto: corrupción, negligencia y rapiña de constructoras, políticos y autoridades que vieron en la emergencia campo propicio para beneficiarse.

Corrupción con el trámite para la expedición de dictámenes sobre las condiciones estructurales de inmuebles, negligencia criminal con la falta de mantenimiento a las bocinas de la alarma sísmica y rapiña con el lucro de dineros donados a los damnificados, usados como botín político en el año electoral.

Miguel Ángel Mancera, uno de los más afectados por los sismos al quedarse sin margen de maniobra rumbo a su aspiración presidencial, debió quitar, en su calidad de jefe de Gobierno de Ciudad de México, el manejo de recursos para la reconstrucción a una terna de perredistas de no pocos antecedentes negativos, mientras que el fideicomiso promovido por Andrés Manuel López Obrador, operado por sus colaboradores de Morena, acabó provocando una multa millonaria que, al final, fue revocada por el tribunal electoral. Los damnificados como botín.

El tema no fue excepción en la campaña por la Jefatura de Gobierno y Alejandra Barrales, candidata del frente, se cansó de culpar a la hoy gobernante electa, Claudia Sheinbaum, del colapso del colegio Rébsamen, pues le colgaba toda suerte de irregularidades en cuanto a permisos y falta de supervisión debido a su paso como delegada en Tlalpan. Los damnificados como botín político. Casi un año después, ayer por fin terminaron de demoler el inmueble siniestrado.

Las cifras de los pendientes asustan a 12 meses del septiembre letal. Por eso es más escandaloso que se lucre con el tema cuando la emergencia no ha terminado para miles de personas. Solo en Ciudad de México hay todavía mil 37 inmuebles afectados con la delegación Cuauhtémoc como la más golpeada con 388 casos, pese a que se han consumado 63 demoliciones.

De hecho, 94 instalaciones de gobierno continúan dañadas, 37 de la capital y 46 federales, además de infraestructura de salud con 41 hospitales, cinco centros médicos y uno administrativo, y de mil 900 escuelas, cuatro de cada 10 tienen aún afectaciones de moderadas a severas.

Son las cifras del horror que hacen inexplicables la corrupción, la negligencia y la rapiña. Basta echar un ojo a los testimonios que esta semana han publicado en MILENIO los reporteros Daniel Venegas, Abraham Reza, Óscar Rodríguez y Abraham Jiménez para calcular la dimensión de la tragedia y el rezago en Chiapas y Oaxaca, donde aún padecen los estragos del terremoto magnitud 8.2 que azotó México el 7 de septiembre de 2017.

Con estos números y un ejemplar de Septiembre letal bajo el brazo se va el fusilero a Arteaga, donde el próximo jueves presentará el volumen con su colega Jesús Alejo en la Feria del Libro de Coahuila, a un año de la pesadilla.

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