Ojo por ojo

Las respuestas de Televisa y Laura Rojas

Álvaro Cueva

Han pasado muchas cosas desde que publiqué mi columna del domingo pasado que hablaba de Marcelo Ebrard, las narcoseries, Sin miedo a la verdad y la renuncia de Hernán Gómez a La maroma estelar de Canal Once.

Si no la leyó, le recomiendo que la busque en milenio.com. Primero, la diputada Laura Rojas me puso en mi lugar diciéndome en Twitter, con toda la razón del mundo, que yo estaba equivocado cuando afirmaba que en Televisa no había un defensor del televidente.

A los pocos días, los señores de Televisa me mandaron una carta para aclarar el punto y confirmarme que sí, que esa empresa tiene un defensor del televidente.

Para no hacerle el cuento largo, yo estaba equivocado y esto que la presidenta de la Comisión de Radio y Televisión de la Cámara de Diputados y Televisa me señalaron, cada uno por su lado, me hace inmensamente feliz.

Le explico: en los poco más de 32 años que tengo dedicándome a la crítica de televisión, nunca nadie me había dicho que Televisa tenía un defensor del televidente y yo, tontamente, asumía que no existía.

¿Por qué? Porque solo veía a estas personas en los medios públicos.

Si usted, como yo, ve la tele, coincidirá conmigo en que estos funcionarios suelen aparecer en los noticiarios de frecuencias como Canal Once y Canal 22 para atender públicamente las quejas de las audiencias. Son conocidos.

Jamás he visto algo así en los canales de Televisa y, por tanto, asumí que era una regla que solo aplicaba para los medios públicos.

El caso de Tv Azteca es diferente porque ahí he tenido el privilegio de constatar que hay todo un comité que, aunque no sale a cuadro, se la pasa analizando la programación y atendiendo al público. Por eso nunca lo traje a colación en esta historia.

Saber que Televisa y que todos los canales de televisión de este país, sean públicos o sean privados, están obligados por ley a contar con estas figuras me llena de paz.

La razón es muy simple: ya tengo a dónde acudir la próxima vez que vea que le falten al respeto a los niños de México como en Pequeños gigantes o la siguiente ocasión en que vea que se está haciendo apología de la violencia, como en la nueva temporada de Sin miedo a la verdad.

Y usted también lo puede hacer. Esto es mil veces más efectivo, real, que perder el tiempo intercambiando opiniones que jamás van a llegar a ningún lado, con desconocidos, en las redes sociales.

Gracias, diputada Laura Rojas, y gracias, Televisa, por iluminarme en el camino de la crítica.

¿Cómo funciona esto de los defensores del televidente? Es por internet. Usted se mete al portal de su canal favorito, busca el apartado, que casi siempre está hasta mero abajo, y le pica al botón correspondiente.

En el caso de los medios públicos, la tendencia es que cada canal se maneje por separado.

En el de los privados, hay una especie de convergencia de defensores donde un mismo abogado puede atender una queja de Las Estrellas o una de MVS TV. Esto no tiene nada de malo y es completamente legal.

¿Cuál es la nota? Que no estamos solos. Únicamente hay que buscar a estos señores, presentar la queja y esperar una respuesta. Tienen que responder. La ley los obliga a hacerlo. ¿No se le hace sensacional? A mí, sí. Me encanta. ¡Gracias! 


alvarocueva@milenio.com


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