La prueba del ácido

Inmovilidad

Andrés Amieva

La contingencia ambiental, un término que se puso muy de moda la semana anterior, tomó “desprevenidos” a todos en el centro del País.

Eso de desprevenidos trata de reflejar la sorpresa, el marasmo y la incapacidad que mostraron las autoridades del gobierno de la Ciudad de México, ante la inmensa nube de humo que se estableció en la Megalópolis.

Inmovilidad, porque no supieron cómo reaccionar, a pesar de que la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, es una especialista del tema. La salud de los ciudadanos de la capital del país corrió peligro, mientras que los gobernantes decidían qué hacer.

Enseñaron el cobre, se les vio el plumero, como dice la sabiduría popular. Ante la crisis mostraron qué tan faltos de recursos pueden estar.

Y para no variar en el discurso, aplicaron aquella frase de que “la administración anterior no dejó protocolos de actuación ante una crisis ambiental”, que recetó Sheinbaum cuando comenzó a reaccionar ante este apuro.

Después de dudar uno o dos días, aplicaron medidas ante la contingencia ambiental, como el programa No Circula, la suspensión de clases y recomendaciones a la población de no realizar actividades físicas en la calle y hasta ocurrió el traslado del juego de la semifinal entre América-León a Querétaro, antes de que el dios de la lluvia Tláloc, les hiciera el paro.

El recorte al presupuesto de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), desde el gobierno federal, metió en apuros a las brigadas que combaten incendios en todo el país, ante la falta de lluvias, lo que contribuyó decididamente en la nube de humo que se asentó en los cielos de la CdMx.

Todo esto sirve para enseñar qué precaria es la preparación de las autoridades ante una eventual crisis ambiental. Y en este caso debemos de voltear a lo que se hace en casa.

En Guanajuato hay estaciones de monitoreo en las ciudades del corredor industrial, pero es muy frecuente que el seguimiento que se hace, se interrumpa por fallas eléctricas o bien por otras razones.

La quema de pastizales es una práctica que muy fácilmente se le escapa de las manos a lo que la realizan y como muestra están los incendios que se vivieron en el municipio de San Felipe, que llegó hasta el estado de San Luis Potosí.

Más de 21 mil hectáreas se incendiaron en Guanajuato, un 500 por ciento más de superficie de lo que se quemó en 2018, publicó MILENIO León, durante la semana.

Todas las mañanas en León se aprecia una nata espesa de humo sobre la ciudad, no nos esperemos a que se transforme en una contingencia que no sepamos cómo enfrentar.

Es necesario que las autoridades retomen la importancia de proteger el ambiente y la salud de los ciudadanos, recuperando los presupuestos desde el gobierno federal para combatir los incendios.

Y por supuesto son necesarios los protocolos de acción ante cualquier eventualidad. Pero más importante es que todos estemos conscientes de que debemos proteger nuestro entorno. Debemos involucrarnos.

andres.amieva@milenio.com

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