La prueba del ácido

La responsabilidad en la información

Andrés Amieva

Las trampas de la comunicación en las redes sociales están ahí, listas para atrapar a personas de buena fe, desinformadas o simplemente que no ponen mucha atención, pero circulan la información sin razonar lo que están difundiendo.

Una histeria colectiva está desatada por el país y la historia corre, sin detenerse, por las redes sociales.

Que una banda de robachicos, que usan a los niños para vender órganos, etcétera. Un rumor que busca sembrar la intranquilidad, el miedo entre la ciudadanía y lo utilizan para extenderlo.

Es tanto el hartazgo de la gente ante los asaltos, asesinatos, violaciones, agresiones a las mujeres y otros delitos, que están dispuestos a hacer justicia por su propia mano.

Y la semana pasada vimos hasta dónde puede llegar la perversidad de la difusión de estos mensajes. Cuatro personas perdieron la vida. Dos campesinos en una comunidad en Puebla, fueron linchados, al igual que una pareja en el estado de Hidalgo.

Los cuatro fueron acusados por la turba de ser robachicos. La muchedumbre oyó el rumor, juzgó sumariamente a estas cuatro personas, los golpearon y los quemaron vivos.

Es por esto que son necesarios los medios de comunicación en México, para aplicar el rigor periodístico y ofrecer la información razonada, filtrada al gran público, para que pueda tomar decisiones informadas y más certeras.

Hay gente malintencionada y con ánimo de esparcir el miedo entre la gente a través de las redes sociales, por lo que es necesario que los ciudadanos puedan discernir lo que es verdad y lo que es una mentira.

La gente debe confirmar la información que circula en las redes, en un medio de comunicación, de lo contrario, no lo difunda, por favor.

Recuerde los disturbios en el país con el gasolinazo. Comercios cerraron en el centro de León y en San Francisco del Rincón, porque decía la gente “ahí vienen, cierren sus negocios, ahí vienen”, nunca nadie supo explicar quiénes venían. Y por supuesto, nadie llegó, y los negocios cerrados en día de Reyes.

No difundamos rumores, nos hacen daño como sociedad y les hacemos el caldo gordo a los delincuentes.

Manejemos con responsabilidad las redes sociales, así lo exige la realidad que nos rodea.

andres.amieva@milenio.com

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