La prueba del ácido

Que nadie se sorprenda

Andrés Amieva

La licencia que otorgó finalmente el Senado a Manuel Velasco para ausentarse y cumplir su mandato como gobernador de Chiapas dejó ver en su esencia la manera de hacer política en México.

No podemos decir que ya nada puede sorprendernos, porque los políticos son muy capaces de eso y mucho más. Cuando uno pensaba que lo había visto todo, siempre se eleva el listón.

Uno pensaría que hay intereses irreconciliables en la política mexicana, pero esto no es así. Nunca. Entonces podemos ver a un ex presidente del PAN, como miembro del gabinete de Andrés Manuel López Obrador, léase el próximo director del IMSS, Germán Martínez. O bien a un polémico líder sindical como Napoleón Gómez Urrutia, en la bancada de Morena en el Senado.

Los seguidores de Morena se quedaron con la boca abierta escuchando a Ricardo Monreal hacer una apasionada defensa del derecho de Manuel Velasco a solicitar licencia al Senado para cumplir con la misión que le confirieron los chiapanecos, hasta se oye bonito.

Pues no que ¿con la Mafia del Poder, ni a la esquina? De la mafia del poder, ni agua. Pues no.

Podrían decir que el Partido Verde Ecologista de México ya no es parte de la Mafia del Poder, porque se deslindó de su fructífera (durante años) alianza con el PRI, renegó de los tricolores.

Y corriendo pactó con Morena, para seguir con los ganadores, una vieja tradición verde, y le cedió los diputados necesarios para tener la mayoría en el Congreso a las huestes de López Obrador, a cambio de apoyar la lucha contra el cáncer infantil, un compromiso del PVEM, bueno, ese fue el pretexto y Arturo Escobar dijo que salió “baratísimo” el pacto.

El Partido Verde es el ejemplo claro del mimetismo para estar con los ganadores, estuvo con Vicente Fox, con Enrique Peña Nieto y solo se equivocaron con Roberto Madrazo (2006)y esta vez con José Antonio Meade, aunque nunca es tarde para acercarse a Andrés Manuel López Obrador.

Esa es la manera de lograr las mayorías que requieren Andrés Manuel y Morena en el Congreso y no asombra cómo se logran, a pesar de que está a la vista de todos los que votaron por ellos en las pasadas elecciones.

Estamos presenciando el reacomodo de las fuerzas políticas en México, mientras que el PAN se ve disminuido y lleno de problemas, pero busca convertirse en la real oposición. PRI y PRD se hunden irremediablemente. En Morena están perfilando su dominio en las Cámaras y desde el Poder Ejecutivo.

Los amarres son los mismos de siempre, los protagonistas son diferentes, a veces sorprende que algunos políticos que sostenían ciertos ideales ahora pacten con los que juraron combatir, pero es cuestión de escrúpulos. Que para eso tienen la piel muy dura.

andres.amieva@milenio.com

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