Columna de Ángel Aguirre Rivero

¿Coordinadores o candidatos?

Ángel Aguirre Rivero

Mucha polémica ha generado la designación de coordinadores estatales que entrarán en funciones a partir de la nueva administración federal.

El perfil político de los titulares ha ocasionado malestar en algunos gobernadores, aduciendo que se atenta contra la soberanía y el pacto federal.

Los partidos políticos advierten desventaja sobre su participación en los procesos electorales por venir; incluso líderes de Morena no ven con simpatía esta figura, pues la consideran “bola cantada” en la elección de gobernadores en sus estados.

Pocos serán los ahorros que se generen por esta medida, la burocracia federal no podrá ser despedida en los estados y conservarán su estatus jurídico-laboral; a eso hay que sumar que los coordinadores no son “todólogos” y requerirán contratar a especialistas, sobre todo en áreas técnicas.

Se dice también que los recursos federales ya no serán ejercidos por los gobiernos estatales; olvidan que nunca ha sido así: los dineros asignados hoy a las delegaciones federales no pasan por las arcas de los estados, se envían directamente a cada delegación.

La única incidencia de los gobernadores —sobre todo donde los mandatarios estatales proponían a estos delegados— es que podían sugerir la inclusión de algunas obras, vía la aplicación de recursos federales.

Es interesante saber cuando se dé una combinación de recursos federales-estatales y a veces hasta municipales, ¿qué sucederá en esos casos?, ¿quién tendrá la prioridad en la ejecución de esos proyectos?

Andrés Manuel López Obrador ya cuenta con la mayoría de los congresos locales y el Congreso de la Unión. Su propósito de tener la mayoría de los gobiernos estatales es válido siempre que no se generen las turbulencias políticas que poco contribuirán a una relación armónica con los gobiernos estatales y municipales.

Conozco a tres de los futuros coordinadores que aún no han entendido el mensaje de AMLO: prudencia, coordinación y sobre todo, nada de soberbia. Ojalá lo entiendan para bien del país y de los estados.

Esperemos que se actúe con la debida sensatez sin olvidar que los actuales gobernadores fueron elegidos legítimamente por el pueblo.

Del anecdotario:

Como cada ocasión que celebrábamos el Festival Internacional de Cine Acapulco, esa vez invitamos a dos íconos del cine internacional: Sophia Loren y Alain Delon, para darle impulso y promoción a nuestro destino turístico por excelencia.

Como era costumbre, el gobierno del estado ofreció una cena de bienvenida para ambos personajes.

En esa ocasión recibí una llamada del ingeniero Carlos Slim Helú para pedirme que lo invitara a dicho acontecimiento:

—¿Cómo estás, gobernador?

—Muy bien, ingeniero. ¿Y tú?

—Oye, ¿que le vas a organizar una cena a Sophia Loren ahora que está en Acapulco?

—¡Así es!

—Considérame, me gustaría asistir.Pero me sientas a su lado.

—Por supuesto, mi querido ingeniero.

El ingeniero y yo habíamos conversado desde los albores de mi gobierno en la necesidad de rescatar el Acapulco Tradicional, donde nació Acapulco, y en mi opinión la zona más bella de nuestro puerto. También hablamos de la necesidad urgente de construir un macrotúnel que evitara el tránsito por la Carretera Escénica, que en temporadas turísticas se convertía en un verdadero cuello de botella.

La cena llegó y los senté juntos, como me lo había pedido el exitoso empresario.

Noté que la señora Loren le ponía poco interés a la conversación como toda diva.

Intuyo que alguien le informó del personaje con quien compartía la mesa, pronto advertí que la plática cambió de tono.

La actriz me comentó:

—Oiga, gobernador, quiero bajar a la playa a caminar.

—Adelante, está usted en su casa —fue mi respuesta.

—Yo te acompaño Sophia —dijo el ingeniero Slim.

Regresaron de la playa. La cena concluyó, no sin antes expresarme la señora Loren:

—Acapulco es un lugar maravilloso y quiero regresar muy pronto con mi familia.

—Cuando guste será usted bienvenida —respondí.

Pasaron algunos meses y un día recibí una llamada del ingeniero Slim.

—Hola, gobernador. ¿Cómo estás?

—Muy bien, ingeniero. ¿Y tú?

—Ando en Europa, gobernador, ¿y con quién crees que voy a cenar?

—No lo sé.

—Con Sophia Loren, gobernador.

—No me digas… ¿Oye, entonces la cosa va en serio?

—¿Pues tú qué creías?, ¡ja, ja, ja!

Así nació una bella amistad entre estos dos personajes. Acapulco lo puede todo, siempre lo he dicho.

Después me enteré, a través de los medios, que la señora Loren había decidido celebrar sus 80 años en el Museo Soumaya, en la Ciudad de México, y que su anfitrión sería el ingeniero Carlos Slim Helú.

Durante mi gestión, el ingeniero Slim nos ayudó en el rescate del Acapulco Tradicional y logramos construir el túnel más grande de América Latina para nuestro querido Acapulco... ¡La política es así!

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