Perfil Mexiquense

En los lavaderos

Armando Ríos Ruiz

Hace mucho apunté en este espacio, que los morelenses no dan una cuando de escoger a sus mandatarios se trata. Además, nunca les brindan la oportunidad de seleccionar entre el mejor y el peor. Por regla general, los candidatos siempre son los peores, aunque en contadas ocasiones, sólo en contadas, compiten los menos peores. 


En la última oportunidad para elegir gobernador, la competencia estaba representada principalmente por dos personajes que simbolizaban, ni más ni menos, lo más nefasto del abanico. Ninguno de los candidatos tenía oportunidad, salvo Rodrigo Gayosso, hijastro del gobernador saliente, Graco Ramírez y Cuauhtémoc Blanco, alcalde de Cuernavaca.
En uno de los debates, ambos se “lucieron”, cuando tiraron toda la porquería de que están rellenos, cuando se señalaron nexos con una serie de criminales de lo más putrefacto del estado suriano. Inclusive, hasta la madre del futbolista fue exhibida en fotografías con personas armadas. 


No podía esperarse menos, con un candidato tepiteño, para quien es imposible remontar su precaria educación, avecindado en aquella entidad y el vice gobernador acostumbrado a hacer lo que le venía en gana, porque su padrastro tenía todo el poder, que, desde luego, compartía con él. 


Ahora, “Cuauh” nada debe al efecto AMLO. No ganó el gobierno morelense gracias a la indiscutible influencia que ejerció en su figura. Le bastó el triunfo para sentir que es el elegido de los dioses y que éstos dieron su consentimiento para llevarlo al triunfo. Los morelenses le dieron el voto, pero porque de indeseable a indeseable, Cuauhtémoc era el desconocido. 


El gobernador electo está ahora enfrascado en una polémica, con Yeidkol Polenvsky, dirigente nacional de Morena, acusado de dividir a los diputados locales, con ofertas de dinero y obra pública y de no incluir en su proyecto a los de Morena. Asegura que se ha llevado a los suyos a la bancada del PES. 


Dice que tiene pruebas de todo tipo. Pues ¿por qué no las exhibe y de una buena vez expulsan al deportista del partido al cual se afilió, no por convicción (seguro no sabe qué significa la palabra), sino por conveniencia? ¿Para qué lo quieren en morena? ¿Acaso esperan algo positivo de él? 


De la manera como ventilan las cosas, sólo parecen remedar un chisme de lavaderos, a los cuales, el virtual gobernador ha demostrado ser afecto. Esto anticipa un gobierno del más bajo nivel, que es mucho decir.

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