Técnica mixta

"Costa de poetas"

Arturo Camacho

En la entrada del golfo de california y la parte meridional del océano pacifico, está Mazatlán, antiguo puerto y destino de playa, en 1821 fue declarado primer puerto de altura del pacifico mexicano; antes de que floreciera económicamente por el comercio, sufrió invasiones norteamericanas entre 1847 y 1848; y estuvo en poder del ejército francés desde 1864 hasta que fe liberado por las tropas de Ramón Corona en 1866; una vez pasada la gran década nacional, se intensificó el comercio marítimo con Norteamérica, vapores que hacían viajes desde Valparaíso en Chile hasta Vancouver en Canadá, atracaban en Mazatlán; su época de bonanza económica fue durante el porfiriato, cuando comienzan a construirse las 400 edificios considerados patrimonio histórico de la nación desde el año 2001, que se encuentran en el centro histórico. Procedente de Hawái como marinero raso de la fragata de la marina norteamericana United States en marzo de 1844, llegó el joven neoyorkino Herman Melville, quien años más tarde pondría su experiencia en barcos balleneros alrededor del mundo en su novela Moby- Dick, publicada en 1851,obra literaria que sigue vigente. Un episodio prueba del Romanticismo decimonónico es la muerte del “Ruiseñor mexicano” Angela Peralta (1844-1883), en el hotel Iturbide, aun lado del teatro que llevaría su nombre, la Diva había llegado al puerto el 23 de agosto de 1883, procedente de la Paz, Baja california, para presentar Il trovatore y Aida, la compañía integrada por 80 elementos pronto comenzó a enfermar de fiebre amarilla, de manera que solo la alcanzaron escuchar en los ensayos, lo que bastó para que a su muerte el público que la había recibido y la admiraba nombrara el teatro y el panteón municipal en su honor. Otro visitante del siglo XIX en Mazatlán, fue el poeta Amado Nervo (1919), quien trabajó como periodista para El Correo de la tarde entre 1892 y 1894, iniciando ahí su vida profesional que lo llevaría a ser reconocido como uno de los mejores poetas del modernismo hispanoamericano. El poeta Enrique González Martínez, quien ejerció como medico en Culiacán y viajaba de manera frecuente al puerto en el que residió algún tiempo en los años 50 y 60 del siglo XX estuvieron en Mazatlán, los poetas de la generación Beat: Allen Ginsberg; Lawrence Felirghetti; Ken Kesey; Gregory Corso; Robert Creeley; Lucien Carr; Joan Burroughs y Jack Kerouac; de este último se le un verso en una placa en la fachada del hotel donde se hospedaba: “La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde”. Pablo Neruda dedica en su canto general, el siguiente verso libre: “Mazatlán estrellado puerto de noche, escucho las olas que golpean tu pobreza y tus constelaciones, el latido de tus apasionados orfeones, tu corazón sonámbulo que te canta bajo las redes rojas de la luna”. Al recorrer las calles del centro también encontramos una cita de Anais Nin “La sexualidad no es nada sin el combustible que la enciende: lo intelectual, lo imaginativo, lo romántico, lo emotivo” y José Alfredo Jiménez en su corrido de Mazatlán dice que “aquí hasta un pobre se siente millonario”, esto es que no están aquejados por el síndrome Guanajuato (desprecio por el turismo nacional).

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