Del plato a la boca

Regalos del cielo

Benjamín Ramírez

Los dioses dejaron legado entre los mortales, para muchas religiones sus deidades al paso por la tierra dejaron regalos para ser disfrutados por sus seguidores, que serian concebidos por las acciones de este; la comida es claro ejemplo de este suceso, donde en ocasiones las preparaciones son completos manjares extraídos del mismo cielo. Para muestra tenemos dos productos puntos extremos; por un lado,la cuitlacoche de México y, por otro, el maná de Medio Oriente.

Pero ¿qué es el Cuitlacochin? Bueno pues son mazorcas que nacen enfermas, así decían los antiguos aztecas a las mazorcas afectadas por el hongo ustilago maydis que vuelve negros por dentro y plateados por fuera sus granos otrora dorados o blancos.Aprendieron a comerlas rodeados de ritos sacramentales en que creían estar probando el excremento que los dioses graciosamente donaban a algunos mortales, ya que no todos tenían el derecho de probarlo.La palabra huitlacoche es una deformación de cuitlacoche usada generalmente y, por tanto, aceptada en el léxico mexicano.

El huitlacoche tiene sus motes según la religión donde se dé, en Jalisco le dicen cuervo, en Michoacán tecolote de milpa, tecolote es una especie de búho y milpa es una plantación de maíz. Cuando los franceses lo conocieron a finales del siglo XX a través de la divulgación de la gastronomía mexicana lo llamarón carbón del maíz.Está reconocido como una delicadeza de la cocina mexicana y como gran contribuyente a la salud por su contenido de aminoácidos, entre ellos la lisina además de grasas, vitaminas A, B y D, minerales y carbohidratos.

¿Y el Maná? No, no es un grupo de pop disfrazado de rock, más bien es un manjar milagroso mandado por Dios a los judíos en su éxodo a través del desierto y que todavía es un producto de exportación de la península de Sinaí, no sólo por su valor nutritivo sino por su aureola bíblica; el maná es una secreción de unos árboles o arbustos producida por la picadura de una especie de cochinilla oriunda del Sinaí.

Cuando esta secreción en forma de cristales, con aspecto de algodón aparece en las ramas y adquiere el tamaño de las semillas de cilantro, cae siendo esta todavía blanca, después de un tiempo de estar depositada adquiere un color obscuro.

Tiene un sabor dulce parecido a la miel de los panales de abeja. Es necesario recogerlo en la madrugada, pues el calor del sol se despiertan las hormigas que aman el maná casi más que los judíos y acaban con él, los beduinos así lo recolectan actualmente y es su costumbre amasar una papilla con una pequeña porción de maná que aporte vitaminas y nutrientes necesarios para su alimentación.

Otra ventaja es que estando guardado en recipientes bien cerrados para que no se lo coman las hormigas, dura tiempo indefinido.

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