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Doble financiamiento de la democracia electoral

Bernardo Barranco

Lorenzo Córdova Vianello, presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), se quejó del recorte de 950 millones de pesos aplicado por el Congreso al que calificó como “irresponsable”, ya que no hubo un análisis de las partidas que se estaban afectado. 


Lorenzo Córdova aseveró que los comicios del próximo año, en cinco entidades del país, están en peligro pues las partes más caras corren a la cuenta del INE: contratación de capacitadores y supervisores, la capacitación electoral, la selección de funcionarios de casilla, la instalación de casillas trabajo que, no se puede obviar, está establecido en la ley y así están en las constituciones locales, por tanto, están riesgo esos procesos electorales.


Lo que no revela Córdova es que hay otra partida a los OPLES con los que colabora con mando para llevar las elecciones locales. 

Algunos congresos locales son muy generosos con los Oples locales como el mexiquense. En efecto, el IEEM recibió más de 3 mil millones de pesos para las elecciones del 2018. Con un 60 % de responsabilidades que han sido delegadas al INE, el IEEM tuvo apremios para gastar el presupuesto haciendo maromas, eventos de última hora y compras inusitadas.

La pregunta correcta debería ser: ¿para qué tener dos estructuras electorales paralelas tan caras? ¿No habría que racionalizar el gasto solo con una instancia sea el INE o desaparecerlo y federalizar los Oples? Si el INE se desgarra las vestiduras porque le quitan 950 millones de pesos ¿Tiene sentido aprobar la solicitud del IEEM de mil 263 millones de pesos en un año no electoral? Coincido con Córdova en que la reducción no fue pareja.

A los partidos políticos no aplica la austeridad, así se quejó: “Hay que decirlo, no se afectó ni un centavo el presupuesto de los partidos: los casi 5 mil millones de pesos que se establecieron para el próximo año, esos se mantienen intocados”. 

No cabe duda de que la orientación del presupuesto hacia programas sociales lleva a ajustes no solo de los altos salarios de la alta burocracia sino a la racionalización de los grandes gastos electorales.

Tener dos estructuras electorales paralelas y costosas que se estorban mutuamente es un esfuerzo innecesario. 

Woldenberg reivindicó el alto costo de la democracia electoral porque se la arrebataba al mañoso PRI-gobierno, una transición necesaria, ¿tiene ahora sentido?

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