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El IEEM en total orfandad

Bernardo Barranco

La abrumadora victoria de AMLO, no debe nublar el análisis. 


La democracia representativa se inclina de manera dominante por los actores de Morena. Los nostálgicos reprochan ya, la falta de contrapesos. 


Los catastrofistas vislumbran una dictadura populista. Es un hecho, de tiempo atrás, que la crisis de los partidos refleja la precariedad de la democracia mexicana. 


La gente votó por AMLO más que por Morena.


Este es un movimiento social que tiene como desafío en estos años convertirse en un partido. El PES coaligado a Morena, se debate en ésta disyuntiva frente a los tribunales, pues no contó con su propio voto duro compuesto por evangélicos. 


Los reacomodos y luchas intestinas en los partidos son expresión de la crisis del sistema de partidos. Dicha crisis, ahora camuflada por el efecto AMLO, es también la crisis de las instituciones electorales. 


Desde los inicios del siglo XXI, persiste una mala valoración ciudadana de los partidos. Las altas prerrogativas, siempre en aumento, no solo han corrompido las estructuras partidarias sino las ha alejado de la ciudadanía. 


Los principales indicadores de 2017, enuncian que en México sólo 18 de cada 100 ciudadanos están satisfechos con la democracia que tenemos. Y sólo el 30% de los mexicanos confía en las instituciones electorales. 


Llevamos 41 años transitado con jaloneos. 


Desde las Reformas de 1977, México ha intentado construir un sistema de partidos, instituciones electorales confiables y una democracia con mayor legitimidad. 


Once reformas electorales han edificado un complejísimo entramado legal fruto de desconfianzas. Más que reformas han sido acuerdos de conveniencia entre los partidos. La Reforma del 2014 ha sido un rotundo fracaso. Se crea un INE, Frankenstein, con mayores atribuciones centralizadas que debilitan a los OPLES porque son y continúan siendo un terreno de colonización del poder local. 


¿Vale seguir con estructuras paralelas? 


El IEEM nace hace 22 años. 


Pero desde que era la Comisión Estatal Electoral, fue un instrumento subordinado al poder estatal. Su accionar institucional se orientaba bajo las consignas de la nomenclatura mexiquense. 


Ahora vía el presupuesto se subordina la voluntad de los consejeros. Pero las actuales coordenadas han cambiado. El IEEM sufre una crisis no solo de sus áreas operativas sino de identidad. 


Se percibe orfandad. Se abren nuevos tiempos no exentos de amenazas. 


¿Morena sustituirá la conducción al PRI? 


Llama la atención el lenguaje corporal del presidente Pedro Zamudio en las sesiones de consejo. Antes intervenía hacia su izquierda donde están las representaciones del PRI, NA y el Verde. Ahora habla a su derecha donde están PT, PRD, PAN y Morena… Chéquenlo.


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