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El sistema de partidos, sacudido

Bernardo Barranco

Aún queda mucho material para procesar una reflexión más fina de los resultados electorales del primero de julio. El análisis es obligado pues los resultados marcan la actual transición mexicana. Uno de ellos, es constatar la crisis de los partidos políticos y del propio sistema de partidos. 


¿Cómo entender que la votación hacia el Bronco, candidato independiente, reflejara el descrédito por los partidos tradicionales? 

El Bronco obtuvo casi el doble de votos que el PRD que no llegó al umbral del 3% y más que el PES, PVEM, MC y PANAL. ¿Cómo es posible que un candidato talibán, retrógrado con discurso machista haya captado más votos que la mayoría de los partidos? 


AMLO es el primer presidente desde 1988, nos señala Amparo Casar, en ganar la presidencia con más del 53% de la votación. Su partido con apenas cuatro años de vida, nos dice en su ensayo “Morena Toma Todo” desplazó dramáticamente no sólo al PRD, de quien fue un desprendimiento, sino al PRI y al PAN. 

 
Los candidatos de estos dos partidos (y sus coaliciones) obtuvieron 16% y 22% de los votos respectivamente. Sus menores votaciones desde 1994. Dichos partidos enfrentan disputas internas intensas y sordas, en un contexto que recuerda a los hospitales de guerra. 


Ricardo Raphael, encara la transición en su ensayo “La pluralidad es irreversible”, para el libro que coordiné y que en pocos días estará en las librerías. Ricardo polemiza con aquellas voces que sostienen que AMLO será la reedición del PRI autoritario de los años setenta. Nos recuerda qué tanto ha cambiado el perfil de la sociedad mexicana para que tal proyecto tenga viabilidad. 


Es cierto, hay que recordar que dicho proyecto fue emprendido por Peña Nieto quien quiso restaurar el viejo estilo priista, propio del Edomex, pero no pudo. Peña no solo no pudo sino que su gobierno fracasó estrepitosamente en el intento, contagiando el descrédito de su gestión a su partido. 


El principal defecto de la clase política de las alternancias, recuerda Ricardo, fue haberse alejado de la sensibilidad, reclamos y demandas de la ciudadanía. 

En el mismo libro, Julio Hernández Astillero sostiene que el triunfo de AMLO y de Morena ha constituido la mayor oxigenación para ese sistema político, debido a la esperanza de cambios no traumáticos e incluso de la reivindicación plena de la vía electoral como forma de participación decisoria en los asuntos de la nación. 


La crisis de los partidos tradicionales es patente y quizá es momento, ¿por qué no?, de que constituyan nuevos. ¡Es muy buen negocio!

LC

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