Posteando

Fenomenología de la abstención

Bernardo Barranco

El no voto fue el campeón de jornada electoral de este fin de semana. La abstención vuelve a reinar. En Puebla apenas arriba del 30% de participación. Mientras en Quintana Roo fue tan solo del 22%. En Tamaulipas, se registró un 33%, mientas en Aguascalientes tuvo un mayor porcentaje de participación con 38.9%, ya con el total del cómputo.

Conviene analizar la abstención. Sobre todo si las pasadas elecciones federales se tuvo un porcentaje de casi 64 % de participación ciudadana. ¿Ha regresado el desencanto? ¿Hay fatiga o las propuestas fueron poco atractivas? Me parece, entonces, distinguir la abstención circunstancial de la abstención estructural. El hecho es que ahora, tanto partidos, candidatos y autoridades electorales fallaron.

No se trata de evocar el "partido de abstención" como rechazo al sistema político partidos, es decir, el no voto como un voto. O el voto nulo como forma de protesta deconstructiva. Por el contrario, debemos analizar la abstención como un acto político que va más allá de la desidia y falta de cultura política, sobre todo cuando 30 millones de votantes hace menos de un año ejercieron el voto más contundente de la historia política de este país. Cuando el ciudadano decide no ejercer su derecho al voto hay diversas razones. Explicaciones multifactoriales y territoriales están pendientes. No es correcto considerar el "voto" como la "regla" absoluta de la democracia electoral. El tiempo del votante fiel ha terminado. Estamos en la era del votante escéptico. No se hace presente sin valores y no está sin preferencias. Pero necesita buenas razones para votar por un partido o un candidato. La época del voto militante se ha desvanecido, el voto corporativo solo se mantiene en algunas Iglesias pentecostales pero ya no en los partidos.

En este caso, hay que repensar a la abstención o "no voto" como un comportamiento que tiene una explicación en el humor social del momento. La abstención como reflejo de la práctica episódica basada en las circunstancias políticas coyunturales. En suma si bien Morena se lleva las elecciones del domingo lo logra sin entusiasmo ni avasallamiento. Sin embargo, la mayor explicación de la abstención, la encontramos en la crisis de los partidos políticos que no han logrado emocionar a una ciudadanía expectante. Los partidos, en especial de oposición, están ahogados en sus disputas internas. Aún no se reponen del 2018 están descafeinados. Sin solidez a los partidos no le alcanzó para conectarse con la ciudadanía.

OPINIONES MÁS VISTAS