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Presupuesto electoral consecuente

Bernardo Barranco

La falta de ética en la elaboración y ejecución en el manejo presupuestal en el IEEM, fue algo que siempre me irritó. Me tocó épocas de derroche y de cinismos presupuestales. Cuando ingresé al IEEM fue precisamente por los excesos de aquel consejo general del 2005 que explotó en el escándalo de corrupción denominado “Cartonera Plástica”. 

Aquellos consejeros fueron obligados a renunciar por corruptos. Entramos a sustituirlos, ciudadanos de a pie, cuatro de ellos sin subordinaciones a los partidos políticos y tres de ellos amarrados con el PRI. Me impresionó de entrada el derroche de recursos y los privilegios principescos que se gastaban ahí dentro. Rompimos con inercias insultantes de bonos y regalías subterráneas que se dotaban a los altos funcionarios y partidos. Impusimos mayor rigor en el manejo de los recursos. Al final del proceso donde Enrique Peña resultó vencedor por la gubernatura, nos sobraron más de ¡350 millones de pesos! ¿Qué hacer con ese remanente? Determinamos regresarlos. 

Pero no había ningún precedente. Desde la Cámara nos aconsejaban: gastarlos. Nos enteramos que en anteriores consejos acordaban “repartirse” los saldos sobrantes. También escuchamos relatos en que se prorrateaban entre los consejeros. De a tres o cuatro millones tocaba a cada uno, otra proporción a los directores y todavía hasta los representantes de los partidos políticos. En 2005, 350 millones de pesos era una cantidad considerable. José Núñez Castañeda, presidente, Gabriel Corona, Norberto López y el que escribe determinamos buscar nuevas rutas.

 Compramos el restaurante El Roble para acondicionar el actual centro de formación; se remodeló el estudio y las instalaciones de la unidad de comunicación social y digitalizamos la tecnología comunicativa; se invirtió en la edificación de nuevas instalaciones de las representaciones de los partidos. Aun así nos sobraron 275 millones, que el secretario de Finanzas Luis Videgaray nos ayudó en encontrar una fórmula, que no existía, para regresar ese dinero a la legislatura etiquetados para la educación en la entidad.

 En estos tiempos actuales de austeridad, me duele escuchar que este fin de año, en el IEEM había la consigna de gastarse los remanentes a como diera lugar. Se inventaron reuniones y coloquios, se hicieron compras. Lo de siempre. ¿Para qué sobre presupuestar? ¿Es necesaria una casta electoral? Y bien harían aquellos consejeros que han sentenciado que renunciarían antes de bajarse el sueldo. Consumarían una gran bien.

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