De la utopía a la realidad

La lucha por la transformación. El origen

Blas Rafael Palacios Cordero

El triunfo de la revolución cubana en 1959 contagió e inspiró a muchos jóvenes en todo el continente americano a seguir los pasos del Che y de Fidel, en ese tiempo había gobiernos con rasgos de dictaduras en los diferentes países en donde México no era la excepción. 

En nuestro país, había el partido hegemónico en el gobierno, una democracia simulada, un grupo reducido en el poder tenía a su cargo las decisiones de todo un pueblo, quien se atreviera a pensar diferente y alzar la voz corría el riesgo de ser reprimido hasta con la muerte.

No había condiciones de hacer política planteando discrepancias al gobierno, el Estado tenía el poder absoluto de aplastar literalmente a cualquier disidencia, se pensaba en ese entonces que la única forma de transformar al país era a través de un movimiento armado como fue en Cuba.

De ahí surgieron varios grupos guerrilleros, principalmente jóvenes con la plena conciencia de lo que implicaba enfrentarse al gobierno, las demandas eran de democracia, de justicia, contra los excesos del gobierno en la protección de grandes latifundistas que abusaban de la clase obrera, había grupos privilegiados del poder.

Los jóvenes que se atrevían a enfrentarse sabían que podían perder la vida, la libertad, el patrimonio y la tranquilidad y seguridad de sus familias, había una vertiente armada del gobierno llamada la brigada blanca encargada de combatir a estos grupos considerados subversivos, esto desde los años 60s hasta los 80s fue una época en la que el gobierno asesinó, desapareció y encarceló muchos jóvenes, era demasiado el riesgo pero era más la conciencia y el deseo de cambio, era darlo todo por una lucha sustentada en ideales.

En días pasados se llevó a cabo la conmemoración de los 40 años del asesinato de dos valientes jóvenes en Torreón Coahuila, Elín y José Luis, integrantes de uno de los movimientos de esa época, sus planteamientos siguen vigentes, en su momento se plantaba el derrocar al régimen por la vía armada, lo cual se logró por la vía pacífica.

La lucha era por tener un mejor país, con justicia y democracia, sin corrupción, donde hubiese libertades y oportunidades para todos, una Patria generosa donde la gente sea feliz, hermanada con otros pueblos de América y del mundo para tener una mejor humanidad. 

El legado de esos jóvenes fue mucho; por un lado mucho dolor, madres que perdieron a sus hijos, hijos que perdieron a sus padres, pero las enseñanzas de los sentimientos más grandes que puede tener una persona al dar la vida por su pueblo, por la vida digna de los demás. 

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