Columna de Carlos J. Guizar

Identidad robada

Carlos J. Guizar

Nueve de cada 10 mexicanos tienen en su cartera la información suficiente para ser víctimas de robo de identidad ya que traen la credencial de elector o tarjetas bancarias (Condusef).

Ocupamos el octavo lugar a nivel mundial en este delito, que generó pérdidas en el país por más de dos mil 500 millones de pesos en el primer semestre de 2017 y cada año afecta al menos a 400 mil mexicanos (El Economista, 13/12/18).

Primero, ¿en qué consiste?

Es cuando se usan los datos personales de alguien sin su consentimiento, para apropiarse de su identidad, hacerse pasar por la víctima ante terceros y obtener beneficios.

El riesgo es que con información ajena pueden pedir créditos, clonar tarjetas, contratar líneas telefónicas, cobrar seguros de vida o pensiones.

En el mercado negro se pagan 50 pesos por las credenciales de elector escaneadas, 400 pesos por los números de tarjetas bancarias robadas, mil pesos por datos detallados de cuentahabientes ó 200 mil pesos por expedientes clínicos (Aristegui Noticias, 7/12/16).

Segundo, ¿qué tan protegidos estamos?

Sólo uno de cada cuatro bancos en México inició 2019 con la tecnología para prevenir el robo de identidad (CNBV-Milenio, 30/12/18).

Las instituciones financieras tienen hasta 2020 para usar herramientas que validen la información de los usuarios, como biométricos dactilares, faciales, de voz, grafología o un enlace en tiempo real con el Instituto Nacional Electoral.

Tercero, algunos consejos para protegernos (Condusef).

Hay delincuentes que examinan la basura para encontrar recibos, identificaciones, vouchers o estados de cuenta. Por eso se deben romper por completo o mejor pedirse en digital.

Para saber si las conexiones son seguras en trámites o compras por internet, fijémonos que la URL comience con “https” y que en la barra de direcciones aparezca el ícono con un candado cerrado.

Revisemos las aplicaciones o los estados de cuenta para ver si hay movimientos que no reconozcamos, tenemos hasta 90 días para reclamar.

Estemos alerta con los correos electrónicos que nos piden información o que no conozcamos al remitente porque es una vía común para fraudes.

Consultemos el Buró de Crédito para ver si hay movimientos irregulares. También disponible la herramienta Alertas Buró, donde nos informan sobre cambios en el historial o si alguna institución hizo consultas sin nuestra autorización (Erhardt-Forbes, 20/01/17).

Con el hurto o la pérdida de identificaciones y tarjetas, es necesario hacer una denuncia, para protegernos en caso de fraude.

Hay quienes tardan hasta 100 días para descubrir que les robaron su identidad. Estemos atentos ante este delito que cada vez cobra más fuerza en México.

@carlosjguizar


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