Columna de Carlos J. Guizar

Sin justicia ni resultados

Carlos J. Guizar

En México quien la hace no la paga. Somos el cuarto país con los niveles de impunidad más altos en el mundo y el primero en el continente.
Aún así, en el último año del Gobierno de Peña Nieto, el Poder Judicial de la Federación le cuesta al país 71 mil 366 millones de pesos, 53 por ciento más que en 2013 (La Jornada, 15/08/28). 

 
Cada Ministro de la Suprema Corte gana 269 mil 215 pesos al mes, si a eso le sumamos 444 mil 380 pesos de prima vacacional y 554 mil 595 pesos de pago por riesgo, nos da un total de cuatro millones 229 mil 555 pesos al año por cada uno (El Economista, 28/02/18). 

 
En nuestro país nada más se denuncian seis de cada 100 delitos, y de estos, sólo tres por ciento de las carpetas de investigación iniciadas llegan a sentencia condenatoria en los estados, según el Índice Global de Impunidad. 


Uno de los grandes lastres de México es la impunidad pero, además de las autoridades; los ministerios públicos, los jueces o los magistrados también tienen mucha responsabilidad del país que tenemos, así que veremos tres casos para ejemplificarlo. 


Primero, el Sistema Penal no cuaja. Hace una década inició la transición para el Nuevo Sistema de Justicia Penal, sin embargo, en casi la mitad de los estados se resuelve menos de un delito de cada 100 (México Evalúa). 

 
Mucho ruido y pocas nueces. El gobierno estadounidense, a través de la Iniciativa Mérida, bajó 242 millones de dólares para la transición al Sistema de Justicia Penal y de 2012 a 2016 se destinaron 14 mil 599 millones de pesos en recursos federales a los estados pero con pocos resultados (IMCO). 

 
Segundo, víctimas desprotegidas. Para 2016 sólo hubo 23 por ciento del número de asesores jurídicos para apoyar a las víctimas en los estados. Para asesorar a los más de 24 millones de afectados en 2017, cada asesor tendría que haber dado acompañamiento a 25 mil personas victimizadas. 

 
De los ciudadanos que han ido a un Ministerio Público como probable responsable, víctima o testigo, 73 por ciento no regresaría porque considera que perdió el tiempo o no solucionó nada (IMCO). 

 
Tercero, suben los homicidios y bajan los sancionados. El número de encarcelados por homicidio en averiguaciones previas bajó de 27.5 a 17.09 por ciento en dos años, mientras que el primer semestre de 2018 se cometieron 28 mil 889 homicidios, dos tercios fueron dolosos, y para julio se batió récord de asesinatos en un solo mes (México Social, 21/08/18).


Además de tener los peores niveles de inseguridad y violencia, también los delincuentes saben que si son capturados tendrán pocas posibilidades de ser sentenciados ya que, en muchos casos, los jueces le dan más prioridad a la forma que al fondo y los dejan en libertad. 

 
El Poder Judicial debería servir como el principal protector de los ciudadanos ante los abusos de la autoridad pero vemos que son los más alejados, que tienen poca o nula rendición de cuentas y transparencia.

La justicia en México tiene poco que celebrar. Hay mucho por hacer para combatir la impunidad y la corrupción; como ciudadanos debemos exigirle más a las autoridades y a los jueces para que hagan su trabajo sin simulaciones, para que la ley se aplique a todos por igual, sea expedita y el que la haga la pague.


@carlosjguizar

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