Australadas

¡Huachiculeeeros!

Carlos Gutiérrez

Con el concurso del respetable deberíamos dedicar una sonora mentada a los responsables de que la última semana hayamos tenido que pasar horas en fila a la espera de combustible. Mentada para ellos y para los políticos que se hicieron como el tío Lolo, mientras esos hijos de suripanta ordeñaban los ductos de Pemex. 

Y también para aquellos que se hincharon de billetes al consentir la pérdida de millones de pesos e impedir que el abasto llegara como debería haber sucedido. Pero, sobre todo, exigir el peso de la ley sin que medie el perdón y el olvido que tanto vociferó López Obrador antes de su toma de protesta.

Digo, no vaya a ser que por andar de conciliadores y en tanto no se mete mano a la ley en la materia que consigna como delito grave el huachicoleo, se nos vayan a escapar los malandros de cuello prieto y los de cuello impoluto. Pero mientras eso ocurre, ojalá que vayan levantando la mano los responsables de horas hombre perdidas a la espera de pipas que no llegaban. 


De dinero destinado a pagar sobre precios en gasolina y taxis, propinas derivadas de la desesperación, combustible desperdiciado al buscar estaciones abiertas y todo lo que pudiera generarse por esta coyuntura del que, dicen, no es desabasto, pero que acabó por no abastecer a quienes lo necesitaban.

Y es que el infructuoso show en que se convirtió la encomiable lucha contra la delincuencia organizada del hidrocarburo, ha tenido todo menos efectividad. Por más que Andrés Manuel se empeñe en hablar de todo aquello que se ahorra el país con el cierre de ductos. Recurriendo a uno de esos dicharachos que tanto le gustan al presidente, si las albóndigas son superadas en precio por el caldo, ¿vale la pena gastar en ello? Porque hemos sido millones los afectados por una medida, insisto, loable en su origen, pero que dista mucho de haber sido pensada para no afectar a la población.

Lo malo son los ánimos que se caldean a la menor provocación en las filas de espera y, sobre todo, el sabotaje a los ductos cada vez que tímidamente son abiertos, lo cual hace ver la ineficacia de la medida. Y aunque la mejora en la calidad del aire y las calles con menos autos de lo habitual han sido una ventaja, lo peor es que desde el gobierno federal se piense que los beneficios permanentes justifican molestias temporales. 


Así no, AMLO, insisten desde redes sociales muchos agraviados. ¿O el estilo de este gobierno será ver quién se cansa primero a costa de lo que sea? Sinceramente deseo que funcione, porque más allá de todo hay un capital político en riesgo, un país que podría acabar cansándose y alguien que pretenderá sacar partido de ello.

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