El asalto a la razón

¿A debate si dos y dos son cuatro?

Carlos Marín

Insensato, absurdo, inútil, pueril, tomar en serio la discusión sobre si el NAIM debe o no estar en Texcoco, a sabiendas de que las más prestigiadas firmas personales, morales, gremiales y técnicas, nacionales e internacionales, así lo consideran.

Se insiste en la estulticia de elegir entre el que lleva más de 30 por ciento de construcción y el de Santa Lucía, del que no existe detalle de proyecto alguno.

Que cueste menos es la coartada, poniendo en entredicho más de 20 años de estudios que preceden al que se levanta ya, y la magnífica oportunidad de que México tenga uno de los tres mejores y más modernos aeropuertos del mundo.

Como esta obra, también fue transexenal Ciudad Universitaria: la idea se gestó en 1928, presentó el proyecto al presidente Ávila Camacho el rector Fernández McGregor en 1945, se construyó con Alemán Valdés y Ruiz Cortines la inauguró en 1954.

Si solo de ahorrar se tratara, no habría Palacio de Bellas Artes (del Porfiriato a 1934), presa de Chicoasén (de Echeverría a López Portillo) ni cualquiera de las construcciones emblemáticas de un país harto del mediocre a’i se va.

cmarin@milenio.com



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