Cambio de juego

Los jóvenes guardianes

Carlos Meza Bañuelos

Me llama la atención que por primera vez en muchos años, los porteros titulares de los equipos de Jalisco son unos “niños” comparando la edad de muchos otros arqueros. 

Nacidos en 1995, 1996 y 1997, estos canteranos semana a semana sienten, casi seguro que cualquier refuerzo, las derrotas (me gustaría decir que las victorias pero hasta el momento, en este torneo, ninguno la conoce). 

El más chico, José Hernández, de 21 años y tres meses, apenas tiene cinco meses de haber debutado en Primera. Recibió la oportunidad porque entre Toselli, Fraga y Ustari se echaban la bolita de la titularidad con errores o lesiones. Con trayectoria en selecciones menores y con la confianza a ciegas de todos en el club, incluidos directivos, técnico y preparador de porteros, Pepe ha mostrado cualidades y, como todos, se ha equivocado. De hecho ha sido uno de los más criticados por este arranque del Atlas, pero en una de esas y de último minuto también será su responsabilidad ir al ataque para conseguir eso que le urge a su equipo: el gol (¿alguien lo duda?). El trabajo y el futbol son lo únicos encargados de poner a cada uno en su lugar pero José, en estos cinco meses de presión, madurará como si fueran años. 

Después viene Raúl Gudiño. Con 22 años y tres meses, es el más “experimentado” de los tres. Con breve paso en Portugal y Chipre, donde tuvo minutos en Champions League, este arquero, que puede presumir nada más y nada menos el haber sido alumno y compañero de Íker Casillas, parece que tuviera más tiempo jugando en el primer equipo. Su llegada se dio porque no pudieron retener a Rodolfo Cota. Si bien conoce a la perfección Verde Valle por su actividad con los equipos juveniles previo a su aventura europea, en este torneo ante Tijuana, Cruz Azul y Toluca logró atajadas importantes, y a pesar de que Chivas no ha ganado, no es la peor defensa del torneo en gran parte por su portero, cuyos derechos federativos pertenecen al Porto (expertos en compra-venta de futbolistas, por cierto). 

Y después viene Felipe López, con 22 años y siete meses. Es el de menos cartel por la división pero con mucho talento. Hace un año debutó con Leones Negros en una Jornada 4 del Ascenso y desde entonces han pasado 36 partidos y no volvió a soltar el puesto (incluida la final del torneo anterior). Con un proyecto encabezado desde hace un par de años por el ahora entrenador Jorge Dávalos, cuya finalidad es dar identidad al equipo de la Universidad de Guadalajara, el portero se ganó a base de actuaciones su lugar y poco a poco se convierte en referente de los aficionados universitarios. 

Por la actualidad de sus tres equipos, los tres seguirán destacando. Si es para bien, bien por ellos. Si es para mal, bien por ellos, porque solo los errores te tumban y si te levantas es cuando viene la maduración.
El futuro es bueno. Veremos cuánto tiempo se quedan con sus respectivos puestos. Mientras muchos a su edad todavía tienen problemas de adolescentes, José, Raúl y Felipe ya resuelven problemas de defensa y cocientes.

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