Duda razonable

Así se construye el racismo desde el poder

Carlos Puig

León Krauze escribió ayer en Slate un muy buen texto que refleja la coyuntura estadunidense que afecta directamente a tantos millones de paisanos que viven en Estados Unidos, para los que no parece haber salida en el futuro próximo.

En junio de este año, una estudiante de la Universidad de Iowa, Molly Tibbetts, desapareció mientras hacía ejercicio. Un mes más tarde apareció su cuerpo, había sido asesinada a golpes. Las autoridades descubrieron que el responsable era Christhian Bahena Rivera, un hombre indocumentado que llevaba años trabajando en Estados Unidos.

Inmediatamente, Trump y sus voceros oficiales y extraoficiales soltaron una campaña sobre los “peligros” de los migrantes, avanzando su agenda xenófoba, racista, cruel. El problema, repetían, era que Bahena estaba allá sin documentos. Los indocumentados son criminales.

Cuenta León: “El presidente Trump habló repetidamente sobre el asesinato, transmutando, como es su costumbre, una tragedia individual en un supuesto síntoma de una epidemia inexistente de delincuencia inmigrante en Estados Unidos, extendiendo los crímenes de uno a muchos y penalizando al universo por las fechorías de los particulares”.

Se multiplicaron, absurdamente, en la televisora preferida de Trump peticiones para construir el muro, hacer más redadas, etcétera, etcétera.

Hace unos días, otra jovencita, estudiante de la Universidad Estatal de Iowa y promesa del golf internacional, Celia Barquin, fue asesinada mientras jugaba una roda de golf. Las autoridades identificaron a Collin Daniel Richards como el asesino. Sí, él sí tenía documentos. Ni Trump ni Fox News han dicho mucho ni han pedido un muro.

Krauze: Los crímenes en sí mismos no son tan diferentes: dos hombres trastornados que roban las vidas de dos jóvenes vibrantes. La diferencia radica en la utilidad política pervertida del nativismo.

En palabras de Rob Tibbetts (el padre de Molly): “Fomentar deliberadamente la discordia entre las razas es una vergüenza para nuestra bandera. Incita el miedo en comunidades inocentes y otorga legitimidad a los rincones más oscuros y llenos de odio del alma estadunidense. Es lo opuesto al liderazgo. Es lo opuesto a la humanidad. Es desalmado. Es despreciable. Es vergonzoso”.

En ese país, con ese presidente, con ese ambiente viven millones de mexicanos. Muchos sin documentos.

Que las urgencias mexicanas no nos hagan olvidarlo.

Twitter: @puigcarlos

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