El Chapo, Cienfuegos, García Luna

  • Duda razonable
  • Carlos Puig

Ciudad de México /

Ayer ProPublica y The New York Times publicaron un extenso y documentado reportaje de Tim Golden sobre la investigación, arresto y posterior liberación del general Salvador Cienfuegos, ex secretario de la Defensa Nacional, y su impacto en la relación binacional.

Tim fue corresponsal del diario en México hace unos años, después reportero de asuntos especiales, ganador de dos Pulitzers por su cobertura mexicana y ahora editor en ProPublica.

Es un retrato de la cooperación binacional en la lucha contra el crimen organizado y de cómo la política y la justicia se mezclan todo el tiempo, y da algunas pistas sobre lo que veremos en el caso contra Genaro García Luna.

Cuenta Tim que en el juicio contra El Chapo Guzmán y a pesar de que el Departamento de Justicia había intervenido para que el fiscal del Distrito Este de Nueva York evitara utilizar testimonios de narcotraficantes, algunos de ellos habían dicho, por ejemplo, que se habían entregado a Enrique Peña Nieto 100 millones de dólares en efectivo. El fiscal atendió esos llamados, pero, relata Tim: “a los pocos días del testimonio de los traficantes, los fiscales antidrogas del Distrito Este recibieron un mensaje de su jefe, Richard Donoghue: necesitaban comenzar a presentar casos contra los funcionarios mexicanos corruptos que trabajan con las bandas de narcotraficantes. ‘Rich estaba muy entusiasmado con eso’, dijo uno de sus ex ayudantes”.

En México, el jefe de la DEA, Matthew Donahue, pensó lo mismo después de que a su llegada el gobierno de López Obrador terminara la relación de la DEA con la Marina y terminara con el equipo de la PF que trabajaba con ellos y que la relación con la Guardia Nacional no avanzara. “Si sus agentes ya no podían cazar grandes traficantes en México o esperar que fueran extraditados, pensó Donahue, necesitarían una nueva estrategia. Él y su adjunto comenzaron a reclutar un pequeño equipo de agentes experimentados de México y Estados Unidos. Comenzaron a hacer listas de objetivos (secretarios de Estado, gobernadores, ex comandantes de policía) y pronto tuvieron 35 nombres. Finalmente se decidieron por unos 20 que consideraron especialmente prometedores. Donahue le preguntó al jefe de la DEA en Nueva York dónde podrían llevar sus posibles casos para su enjuiciamiento. Sugirió Brooklyn”. Ese, el que dirigía Donoghue.

La fiscalía que ha acusado a Cienfuegos y ahora a García Luna.

Carlos Puig

@puigcarlos

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