Duda razonable

Elogio de la traición

Carlos Puig

No queda claro por sus declaraciones de ayer qué hará Andrés Manuel López Obrador con el acuerdo en el Senado sobre la Guardia Nacional. Pareciera que no le gustaba. Lo sabremos en la mañanera de hoy.

Por lo pronto, va fragmento de Elogio de la traición, sobre el arte de gobernar por medio de la negación, de Denis Jeambar e Yves Roucaute.

“…La traición se convierte en un elemento casi cotidiano del ejercicio del poder. Obligación desde siempre en el arte de gobernar, de ahora en adelante es una necesidad de todo momento, porque la sociedad civil se sustrae en forma creciente al dominio de la política y obliga a ésta a plegarse a sus procesos tumultuosos y caprichosos. Fuerza motriz de la política, la negación es necesaria para la conquista del poder, su estabilidad y su eficiencia. Es el instrumento que permite armonizar los intereses del gobernante y el gobernado, el escudo contra la ceguera y la arbitrariedad de lo que Benjamín Constant llamaba el 'interés del amo'.

“En las antípodas del despotismo, la traición es, pues, una idea permanente que, a diferencia de la cobardía evita las rupturas y las fracturas y permite garantizar la continuidad de las comunidades democráticas al flexibilizar en la práctica los principios preconizados en la teoría. Con todo, no es una puerta abierta los oportunismos: en efecto, la traición encuentra sus límites en la elección. Cuando deja de ser pragmatismo gubernamental y se convierte en mera práctica para perpetuarse en el poder, cuando vuelve la espalda a las aspiraciones del elector, sufre una sanción. Así, entre traición y elección se establece un equilibrio frágil con el cual los políticos no pueden jugar impunemente.

“Es sin duda en esta combinación incierta que el arte político encuentra su nobleza. Ejercicio peligroso para el que lo practica, la alquimia traición-elección camina siempre por el borde del precipicio del fracaso y el abismo de la irracionalidad. Todos los ejemplos que brinda la historia cercana confirman la verdad de esta dialéctica. La negación está en el corazón de la vida política; de su manejo depende el futuro de los príncipes que nos gobiernan. El progreso de nuestras sociedades y de las libertades pasa por el savoir-faire y poder de seducción del traidor”.

@puigcarlos

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