Duda razonable

Germán, machete y las crisis que vienen

Carlos Puig

La larga carta de renuncia de Germán Martínez como director del Instituto Mexicano del Seguro Social es un buen resumen de lo que está sucediendo no solo en el sector salud, sino en otros que son clave por la desesperación de Hacienda que ya no encuentra dinero para cumplir con las promesas de campaña del Presidente de la República.

Es también una advertencia a tiempo de que el machete no sirve para operaciones que requieren bisturí.

La carta de Martínez contiene también la primera explosión pública de un debate que se viene dando dentro de la 4T desde la campaña y después, la transición, el de para cuánto en verdad alcanza si el Presidente no quiere tocar nuestro esquema fiscal porque es una más de sus promesas de campaña.

Hoy está claro: el dinero no alcanza. No alcanza si se quiere vivir sin déficit, sin deuda, sin aumentar impuestos, dando medicamentos a toda la población, a los jóvenes que construyen el futuro, a los que estudian, a los adultos que siembran árboles; si se quiere hacer una refinería, que no suba el precio de la gasolina, o si se quiere producir más petróleo y más electricidad sin participación privada o un nuevo aeropuerto y reacondicionar dos más. Todo eso, que suena bien, por cierto, cuesta dinero. No hay otra manera.

Si le das más dinero a Energía o a la Sedena, pues se lo tienes que quitar, por ejemplo, a Salud o la SEP, no alcanza para todos.

Durante la transición, varios cercanos al Presidente le advirtieron que había que hacer una reforma fiscal profunda, estructural, ni siquiera una miscelánea —somos uno de los países que menos recauda en el continente—; le dijeron que aquellos mentados 500 mil millones de pesos por ahorro y corrupción nomás no aparecían por ningún lado. Y no aparecen.

Hemos leído las últimas semanas los reportes de crisis en el sector salud. Lo que cuenta Martínez en su carta es alarmante. Ya pasó con los libros de texto, o con la Conafor, o con los dineros que no llegan a algunos programas…

A veces el capital político hay que invertirlo en cosas que no agradan a los ciudadanos, como una reforma fiscal; si no, ese capital se puede esfumar tan rápido como la salud de los mexicanos.

@puigcarlos

OPINIONES MÁS VISTAS