Al Derecho

Farsa legal

Carlos A. Sepúlveda Valle

Pocas veces se había burlado la Constitución y las leyes de manera tan descarada como lo ha hecho el gobernador de Chiapas quien en unos cuantos días cometió graves transgresiones a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a las leyes electorales y violentó de manera impune el orden jurídico de su estado.

Su registro como candidato a senador, las reformas que se hicieron a la Constitución local para permitir su reincorporación como gobernador son un compendio de trapacerías legales y abuso de poder de las fueron cómplices autoridades electorales, legisladores estatales, senadores, y según se dice, tuvo el beneplácito del mismísimo presidente electo quien tiene gratitud a sus padres y cercanía política con el mandatario estatal por su parentesco con Manuel Camacho.

Su registro como candidato a senador el 28 de junio se hizo con premeditación, alevosía y ventaja, y con la complicidad del INE que no tuvo la entereza de negarlo con lo que convalidó una contravención al artículo 55-V de la Constitución que prohíbe a los gobernadores de los estados y al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México ser electos durante el periodo de su encargo “aun cuando se separen definitivamente de sus puestos”. Velasco siguió como gobernador hasta el día que quiso y regresó el día que caprichosamente le otorgó licencia el Senado.

El gobernador de Chiapas se inscribió como candidato 36 horas antes de la jornada electoral, y el INE debió negar ese registro por ser manifiestamente inconstitucional, en todo caso Velasco hubiera tenido que impugnar esa resolución en el Tribunal.

Las impugnaciones en contra de la candidatura del Jefe de Gobierno de la Ciudad de México las resolvió la Sala Superior del Tribunal Electoral bajo argumentos falaces diciendo que Mancera como candidato plurinominal no representaba a su entidad federativa sino a todo el territorio nacional, ¿acaso la CDMX no es una entidad federativa?, que ese artículo se había incluido en la Constitución en 1933 antes que hubiera senadores plurinominales (sic), y que dentro del paradigma de los Derechos Humanos ese Tribunal aplicó el criterio de interpretación de la norma “de la manera más favorable a la persona y garantizarle así su derecho a la participación política”, discernimiento que está destruyendo el orden jurídico.

El gobernador continuó en su cargo hasta el 28 de agosto, ese día presentó licencia para irse al Senado, el Congreso de Chiapas, ¡en menos de 24 horas!, modificó la Constitución estatal para incluir la figura de un gobernador provisional, permitir que un gobernador electo pudiera convertirse en gobernador sustituto, autorizó la separación de Velasco, designó gobernador provisional, y unos días después, el 4 de septiembre, designó y volvió a tomarle protesta a Manuel Velasco, ahora como gobernador sustituto de él mismo, todos esos abusos se cometieron en menos de una semana sin que nadie lo impidiera.

El capricho del gobernador de querer regresar tres meses es tan injustificado como inexplicable, sí ya se sabía que esto iba a ocurrir bastaba que el gobernador hubiera recibido autorización del Congreso de Chiapas para separarse del cargo por un periodo menor a 15 días supuesto en el que el Secretario General de Gobierno lo hubiera cubierto como encargado del despacho sin necesidad de modificar la Constitución ni haber designado un gobernador provisional de seis días.

En la primera sesión ordinaria del Senado el punto relevante era discutir esa licencia, después de sometida a votación y ser rechazada los coordinadores de Morena y del PRI, ex gobernadores ambos, pidieron a la Asamblea que se repitiera la votación y rogaron a los senadores que aprobaran esa solicitud, este procedimiento violó la Ley Orgánica y el Reglamento del Senado, envío una señal ominosa sobre la forma como ejercerá el poder la nueva mayoría y sobre la manera como el Verde y Morena la negociaron.

Si los senadores hubieran negado esa licencia hubieran impedido que se vulnerara el artículo 116-I de la Constitución federal que establece: “los gobernadores de los estados, cuyo origen sea la elección popular, ordinaria o extraordinaria, en ningún caso y por ningún motivo podrán volver a ocupar ese cargo, ni aun con el carácter de interinos, provisionales sustitutos o encargados del despacho”, pero por ignorancia, desprecio o connivencia no lo hicieron.

Por su conducta caciquil, desmedida ambición y menosprecio por la ley, comportamientos demostrados en su registro como candidato, en continuar en el gobierno a pesar de haber sido electo el 1 de julio como senador, y sobre todo, por la forma como gestionó su separación, su relevo, el trámite de su licencia como senador, su reincorporación como su gobernador sustituto, y su regreso al Senado en diciembre, Manuel Velasco es, desde ahora, el candidato más fuerte a presidente de la República para el 2024-2030, ¿por qué partido?, por cualquiera.

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