Francotirador

El tratado McTrump-OcAMLO

Celso Mariño

Cuando Andrés Manuel López Obrador refería que Benito Juárez era su ejemplo a seguir, nunca pasó por mis dos neuronas que eso incluiría emular negociaciones desventajosas para México.

Uno de las episodios más polémicos de Juárez es el Tratado McLane-Ocampo, oficialmente “Tratado de Tránsito y Comercio entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América” (¿le suena conocido?).

En su guerra contra los “fifís” de la época, Juárez, urgido del reconocimiento político, apoyo financiero y respaldo militar de los güeros, envió a su Ebrard -perdón, Don Melchor por la comparación- a negociar con el representante plenipotenciario del gabacho.

Las concesiones: libre tránsito “a perpetuidad” de tropas y mercancías estadunidenses por rutas estratégicas de y en México, que, además, serían custodiadas por lo que hoy podríamos llamar, por ponerle un nombre, la Guardia Nacional mexicana, y sin que se pudiera imponer gravamen alguno a esas mercancías por parte de los morenazos de la época.

Incluso, los estadunidenses en México podrían profesar la religión que quisieran y poseer inmuebles para sus ritos... aunque a religiosos mexicanos se les prohibía tener y operar templos.

Todo esto y más por la ganga de dos millones de dólares para las beneméritas arcas y otros dos en reserva para pleitos y cobranzas... pero administrados por los güeros.

Ese tratado -como el de ahora- tampoco pasó para su aprobación por el Senado mexicano, sino que bastaba con la autorización del dedito benemérito -a alguien me recuerda, mmm...-.

A casi 160 años exactos de ese tratado -que no entró en vigor gracias al Senado de EU- parecemos repetir la historia pero para empeorar, porque aceptamos la exigencia extranjera de declarar y financiar una guerra antiinmigrante, hacer el oso internacional y todo para que nuestras autoridades obtuvieran ¡seguir como estábamos antes! No aprendemos.

celso03@icloud.com

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