Crónicas Chuchianas

Ayes

Chucho Meza

Ayes: forma plural del sustantivo “ay”, que es sinónimo de queja o suspiro.

Seguro has pasado por esto: tus grupos de WhatsApp donde envían fotos, memes y comentarios sobre la rifa, las pensiones, la inseguridad y todo el variopinto catálogo de circunstancias del México nuestro de cada día; junto con ello, las lamentaciones y mentadas respectivas acompañadas de emojis de enojo, llanto y desesperación. La conciencia colectiva clama al cielo por los desaciertos y la incertidumbre por nos saber, como bien lo dice el maestro Marco Antonio Solís, “¡a dónde vamos a parar..!”

Uno no es de palo, también soy afectado por todo eso, pero mis circunstancias de vida me ayudan a ver todo eso desde un ángulo más bien funcional y nada incapacitante. Me explico: las emociones desbordadas bloquean el juicio y generan comportamientos erráticos; nuestro cerebro reptil se activa en modo sobrevivencia y va dando de acá para allá a tontas y a locas.

No está mal reaccionar, lo malo es no controlar. Daniel Goleman, psicólogo, periodista y escritor estadunidense, mienta que “el 80% del éxito en la edad adulta proviene de la inteligencia emocional”, y ya que lleva desde 1995 dándole duro al tema podemos deducir que algo le sabe al tema. Esto significa que, según hemos vivido y aprendido de los detonantes de nuestras emociones, podemos desarrollar el poder de controlarlos y mantener un estado muy zen.

Con el afán de motivar tu crecimiento personal, te comento que el manejo de la inteligencia emocional implica: percibir las emociones, comprenderlas, manejarlas y utilizarlas; alcanzar cada nivel es como ir subiendo de grado en el karate, te cuesta unos buenos golpes.

Así que si ya has pasado de los 30 y cacho y sigues con actitudes de puberto, nada me extrañan tus “ayes”. Mejor “shh” y échale ganitas.

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