Crónicas Chuchianas

Congruentes

Chucho Meza

Creo que esta vez debo empezar por aquí:

“Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible.” - Mahatma Gandhi.

La certeza de paz y bien que tanto ansiamos parece que anda de vacaciones en estos días. Hace falta un tantito de sentido común para, en diferentes niveles, sentir cierto grado de incomodidad -principalmente mental, y luego moral- respecto a diferentes situaciones y personajes de la vida pública de nuestro país.

Como hombre o mujer, hubo material suficiente para argumentar y asumir posturas, y propiciar un diálogo postergado por tanto tiempo.

Como integrantes de una familia, activamos sentidos de alerta, reclasificamos asuntos del día a día y comenzamos a llamarles “señales”. Como ciudadanos, fuimos exigidos a ajustar la forma en la que miramos cada acción, y sobre todo, cada decisión. Y ni qué decir de repensar nuestras prácticas de higiene (otra vez).

Como gente de empresa, el vaivén surgido de la intranquilidad de los mercados nos llevó a un baile con un ritmo nada agradable ni atractivo.

Como gente de academia, ¡sorpresa, sorpresa! (No necesito explicar, ¿cierto?)

Todo ha sido como un extraño despertar, donde al caer ciertos velos dejan a la vista una realidad dura, furiosa, cancerbera.

Esto debe servir para poner nivel a un piso que, consecuenciade usos y costumbres, se mantuvo agreste por años y años. México mágico.

Deseo que todo lo vivido sea motivo de acciones y diálogos honestos y aterrizados.Pero sobre todo, quela consecuencia de esto sea un renovado sentido de respeto y unidad, donde nuestra realidad tenga esa lógica que haga que prevalezcael bien mayor.

Y termino de nuevo con Gandhi, que al hablar de las consecuencias mentaba: “ojo por ojo y todo el mundo quedará ciego”. Es preciso aprender.

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