Crónicas Chuchianas

La rana en la olla

Chucho Meza

¿Recuerdas haber escuchado esa historia? Bueno, se dice que, para poderla cocinar, la rana debe meterse en una olla de agua a temperatura ambiente para que no brinque y huya.

El truco es ir subiendo la intensidad del fuego de poco, porque la rana, al sentir el cambio, va regulando su temperatura interna; llegará pues el momento en que ya no podrá moverse, y morirá hervida.

Esta metáfora se le adjudica al escritor y filósofo francosuizo Olivier Clerc, y su intención es intentar comprender el comportamiento de ciertas personas incapaces de reaccionar a las señales de problemas que existen en su vida, hasta caer en graves crisis pues estos se vuelven insalvables.

Dadas las condiciones actuales de nuestro entorno de negocios, algunas empresas son como la rana de la historia: ante las dificultades de operación y venta, se han acomodado muy lentamente intentando pasar los días; si no reaccionan a tiempo, con animosidad e intencionalidad, les espera el destino de la rana.

Muchos dirán “es que no es tan sencillo cambiar las cosas”, y ciertamente no lo es. Sin embargo, esta es una de las características de los cambios forzados, no es fácil, pero debe hacerse pronto. Estamos en estado de emergencia, recuérdalo.

En su serie de Netflix se le pregunta a Bill Gates sobre por qué siempre intenta solucionar problemas con el uso de tecnología, y él afirma que es debido a la optimización, que implica rendimiento, es decir, menor tiempo, menores recursos.

Amig@, la exigencia hoy día es llegar al estado máximo de optimización de tu empresa, y para ello, debes reconocer los procesos y recursos clave que dan sentido y definen tu operación; aléjate de espejitos y enfócate en lo esencial.

Aléjate del fuego lo más pronto posible; no seas una rana más en la olla de los negocios, ¡brinca ahora! Éxito.

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