Crónicas Chuchianas

Palabreja

Chucho Meza

Quizá no lo sepas, pero Ford no es quien realmente inventó el automóvil impulsado con motor de gasolina. Según consta en libros, la patente se tramitó en 1879 y se asignó a George B. Selden en 1895, y durante 16 años las empresas tuvieron que pagarle 15 dólares de regalías por cada vehículo construido. Esto, hasta que Ford le paró el negocio con un argumento contundente: no había evidencia de que esa patente funcionara. Selden nunca había construido un auto. Sopas.

En ocasiones, el emprendedor vive un momento de iluminación; un destello de genialidad llega a su mente y da origen a una idea extraordinaria… que nunca lleva a cabo. La emoción se queda registrada en un cuaderno, un pedazo de papel o una servilleta, pero nunca termina de agarrar forma ni menos ser monetizada. Un verdadero sueño guajiro.

Procrastinación. Es la tendencia que algunos tienen de postergar acciones, de dejar para después el trabajo de volver realidad sus ideas, y que de haberle puesto ganitas hubiera cambiado el rumbo de su modelo de negocio.

¿Qué detiene tu proceso creativo? ¿Inseguridad, falta de recursos, exceso de confianza? ¿Cuántas ideas tienes guardadas por ahí que esperan a que les des chance de tomar aire y brindarte el éxito que buscas? ¿En dónde estarías hoy si hubieras echado a andar eso que se te ocurrió quien sabe hace cuánto? Auch.

Selden aprendió a la mala. Para rebatir a Ford, tuvo que construir un prototipo de vehículo con las características de su patente, pero ya era tarde. Perdió sus derechos en 1911 y todas las armadoras quedaron libres de hacer cualquier pago por la construcción de automóviles.

¡Emprende ya una misión de rescate! Encuentra esos papeles, y sobre todo, localiza aliados estratégicos que te la revisen,¡y sácala a la calle a jalar! Eso puede cambiar tu vida. Seguro.

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