Crónicas Chuchianas

Selección natural

Chucho Meza

Según se cuenta, Charles Darwin tenía un primo mayor que era considerado un supergenio porque tenía un cociente intelectual muy elevado, y las cosas de la ciencia se le daban sin dificultad, mientras que Charles le dedicada mucho tiempo a coleccionar bichos. Puedo imaginarme sin problema cómo le fastidiaban durante las reuniones familiares con las consabidas comparaciones por las que todos pasamos alguna vez: “Ay, pero por qué no eres como tu primo… por qué no estudias más… él si es alguien, no que tu…” Ya sabes, pedraditas emocionales de esas.
Todos los que nos desempeñamos de manera independiente en un ambiente de negocios hemos padecido de juicios similares. La gente -y para ser muy claros, nuestra gente- compara lo que hacemos con otros que tienen un trabajo ‘seguro’ y por el que reciben un pago constante. Si nuestro espíritu no es fuerte y no tenemos la piel gruesa, estos comentarios nos pegan lo suficiente como para renunciar a eso en lo que creemos.
Emprender no es para todos. Aventurarnos a los mares de una fuerte competencia de ideas, productos y servicios nos exige valor, seguridad, mente clara y actitud positiva, y honestamente, no todos cuentan con esas características.Somos de una especie diferente, algo así como ‘pokemones’, que evolucionamos y nos reinventamos día a día y que tenemos la consigna de perseverar, como muchos otros antes de nosotros.Además, somos necesarios, ¿o no?
El primo de Darwin nunca tuvo mayor éxito en algo. Con su‘enorme talento’ anduvo picando aquí y allá en el ámbito de la ciencia, pero jamás perseveró en todo lo que incursionó. Por su parte, Charles tuvo que trabajar28 años más, después de su famoso viaje, para dar a conocer su teoría. Si eso no es perseverar, entonces no entiendo nada.Venga, a ‘echarle los kilos’, ¡ánimo!

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