Hacha y machete

¿Justicia o racismo?

Cruz Amador

Esta semana, en la revista Migrante Magazine, en una columna realizada por la directora Lucero Amador, se trató el tema de la captura de Joel Arrona, detenido por ICE cuando llevaba a su esposa a dar a luz al hospital. Sin duda la comunidad migrante guanajuatense reaccionó ante tales hechos.

Dejo que la voz de la directora, que también es parte de la comunidad migrante, sea la que cuestione y profundice en el tema:

«La detención de Joel Arrona Lara realizada el miércoles pasado por agentes de migración en el condado de San Bernardino, deja serias dudas y enojo de la comunidad, pero también evidencia la falta de efectividad de protección a los migrantes indocumentados prometida por el gobierno de México a través de sus consulados.

Simplemente, no ha sido eficiente. En el caso de Guanajuato, el Instituto Estatal de Atención al Migrante y sus Familias (IEAMF) quedó sobrepasado en el apoyo que brinda a los migrantes guanajuatenses, debería ser más efectivo y a la brevedad. Hasta ayer (martes) las autoridades del estado se involucraron directamente con el tema; aún no se han podido aclarar varias dudas.

De acuerdo con una nota publicada por el periódico Excélsior (en California), la Procuraduría General de Justicia del Estado de Guanajuato (PGJEG) giró una orden de aprehensión en contra de Julio César Arrona Lara por el delito de homicidio, un hecho ocurrido en León en 2006.

Julio César es hermano de Joel y en ese incidente también presuntamente participó un tercer hermano, Roberto. De acuerdo con Emilio Amaya García, director ejecutivo del Centro de Servicios Comunitarios de San Bernardino, organización no lucrativa que lleva la defensa de Arrona, Julio y Roberto quedaron absueltos y en libertad; Joel nunca fue detenido ni notificado de que hubiera —si la hay— una demanda en su contra en Guanajuato. Tiene 12 años viviendo en Estados Unidos y aquí no tiene ningún antecedente penal.

Según Amaya, la única causa oficial de la detención que los agentes de ICE señalan es que fue detenido por estar en este país sin documentos. No hay otra razón. Aunque “después ellos dijeron de la orden de aprehensión por parte de la PGJEG porque la nota se hizo nacional y sintieron la presión de los medios, pero la única acusación legal es por estar indocumentado en este país”, afirmó.

Amaya dice que para ellos, en el centro comunitario, lo más importante no son los motivos que tuvo ICE para llevarse a Arrona, sino el trato inhumano que le dieron a su esposa quien estaba a punto de parir. María del Carmen Venegas viajaba con Arrona cuando fue detenido. Llegaron a una gasolinera en su trayecto al hospital donde sería sometida a una cesárea para el nacimiento de su quinto hijo. Los agentes se llevaron a su esposo y “la abandonaron a su suerte”.

A diferencia de Amaya, para las autoridades tanto federales y estatales de México que tienen la obligación de brindar protección a sus migrantes en el extranjero, sí deben ser importantes las razones de la detención de Arrona y demostrar que los criterios y presunciones racistas de los agentes de ICE para arrestar indocumentados, son un hecho.

Algunas preguntas se desprenden del caso: ¿cómo obtuvo ICE ese documento de la PGJEG?, ¿por qué si Julio César no vive en Estados Unidos y se encuentra en León, enviaron una orden de aprehensión a este país?, ¿se trata de una confusión o realmente no había justificación legal para detener a Arrona?

Este no es un caso aislado. Ha habido otros mexicanos que en circunstancias similares y sin tanta atención mediática han sufrido la misma suerte.

Son tiempos difíciles para los migrantes. Requerimos de actuación eficiente para atender este tipo de casos, pero sobre todo para denunciar públicamente las injusticias que estaba cometiendo la agencia migratoria».

cruz.amador@milenio.com



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