Hacha y machete

La prensa del caos

Cruz Amador

Esta semana no sé qué escribir, señoras y señores. Tengo el estómago revuelto y un nudo en la garganta por la explosión en Tlalhuelilpan, en Hidalgo; pero antes de tratar de conectar algunas líneas sobre eso, otra cosa me ocupa.

Hace unos días —no sé si muchos o pocos, con tantos y lentos discursos matutinos diarios del Presidente ya no sé si lleva un par de meses o tres años—, don Peje hizo unas declaraciones sobre la prensa que enardecieron a muchos en el sector, en ellas culpaba a los medios de comunicación del caos y la crisis que ocasionó su estrategia contra el huachicol —evitaré explicarla porque ya todos estamos un poco cansados, señoras y señores—. Lo apoyo… a medias.

La prensa no solo informa, sino que educa, moldea ideas y expone realidades, las maneja; eso es innegable. Una historia se puede presentar de distintas formas, dependiendo de la corriente que rija al medio —por eso siempre se debe cuestionar todo—.

Teniendo esto claro, vamos a hacer un pequeño ejercicio, si vemos las portadas de los periódicos, noticieros y portales en internet desde hace unos 15 días, la noticia que rige y marca la pauta es: el DESABASTO de gasolina, así, con mayúsculas.

Si bien es cierto que en redes sociales fue donde comenzó a circular la noticia de la escasez de gasolina en algunos estados, los medios catapultaron la crisis. Los titulares presentaban un panorama desalentador, y todo se volvió un caos y lo mantuvieron —no crean señoras y señores que soy adepto del Presidente Peje, ni voté por él—.

El error del Presidente fue la falta de comunicación, salir y explicar su estrategia desde el día uno y prevenir para evitar las compras de pánico en algunos territorios del país. La comunicación es de donde cojea la 4T y ese es un gran problema.

¿Hubiera cambiado algo respecto a esta crisis si la prensa, en lugar de presentar un desabasto hubiera presentado una estrategia contra el huachicol? Sí. La sociedad sabe del problema con el robo del combustible, algunos han vivido de primera mano la violencia ocasionada por los grupos delictivos y todos estamos seguros que es un mal que se debe eliminar. Las filas y la desesperación pudieron haberse llevado de otra manera si los encargados de informar nos hubieran dicho que era para un fin mejor.

En resumen, todo fue un desastre, por parte del gobierno la falta de comunicación, por parte de la prensa crear más caos y presentar solo la desesperación y por parte de la población, el volverse tremendamente locos como para formarse horas si tenían medio tanque de gasolina.

Y ahora el horror.

Los hechos ocurridos este fin de semana son un desastre, una vergüenza y una chingadera. ¿Quién tiene la culpa? En primera instancia la comunidad que se acercó a robarse el combustible; esos de la cultura del huachicol maquinada por grupos delictivos que poco les importa la vida de los demás; esos que olvidan que la gasolina se prende; esos que se burlaban de que se hacían pendejos a los soldados; esos, los más afectados.

Las autoridades también tienen culpa, ¿por qué no había más elementos resguardando la fuga?, ¿por qué si se dieron cuenta no hicieron lo posible por cercar la zona y evitar que la población robara del combustible? No es precisamente que los soldados sean conocidos por ser tibios.

Sí hay algo claro, el accidente va a beneficiar al gobierno de don Peje, su estrategia ahora sí se ve necesaria y se pide ir con todo contra los responsables, la explosión pasó justo a 15 días del desabasto, cuando la ciudadanía afectada ya no quería saber de estrategias, o ¿soy muy mal pensado?

De los huachinarcos ni hablo, esos ni una mentada merecen.


cruz.amador@milenio.com



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