Hacha y machete

Secretaría y voces migrantes

Cruz Amador

En los próximos días líderes migrantes guanajuatenses se reunirán con Juan Hernández, próximo titular de la aún no creada Secretaría de Movilidad Humana y Migración en Guanajuato, un proyecto que fue promesa de campaña de Diego Sinhue, el gobernador electo del estado, que si bien no se ha concretado, ya que el panista tome posesión y con la mayoría azul en el estado, no debería tener ningún problema en conformarse.

El deseo de una Secretaría de esta magnitud no es solo de Rodríguez Vallejo, desde hace tiempo los varios grupos migrantes, por medio de sus liderazgos, ya habían hecho saber al gobierno sobre el anhelo de tener una voz, un papel dentro de la vida política del estado y no ser solo parte de los número que año con año salen en las estadísticas sobe migración y su importancia en nuestro país.

Sin embargo estos número son los que dotan o deberían dotar de fuerza a los migrantes guanajuatenses dentro de la política de nuestro estado. En Estados Unidos hay más de un millón de guanajuatenses repartidos principalmente en los estados de California, Texas, Ilinois, Arizona y Carolina del Norte; de esos, algunos han formado clubes, federaciones, organizaciones, todas tratando de ayudar al progreso de sus comunidades de origen.

Tan solo en el 2017 se enviaron dos mil 914.9 millones de dólares en remesas, lo que equivale al 5.7 del PIB del estado; casi todo ese dinero se va en gasto común y solo una pequeña porción se usa para la construcción de escuelas, pavimentación de calles y creación de negocios en los distintos municipios.

Miguel Márquez Márquez reconoció, más que otros gobernadores, el trabajo de los migrantes con el Instituto Estatal de Atención del Migrante Guanajuatense y sus Familias, así como con la propuesta de que tuvieran una curul dentro del Congreso del Estado, y con el trabajo de Diego Sinhue parece que los migrantes estarán consentidos. Si todo fuera tan bonito.

La Secretaría de Movilidad Humana sin un líder migrante guanajuatense a la cabeza solo se convertirá en otro Instituto pero con más burocracia y servicios y trámites más tardados; el cambio no implica más participación de los migrantes, sino un filtro institucional para llegar con el gobernador y una posible reestructuración del envío y uso de remesas, como ya lo había comentado Sinhue.

La comunidad migrante debe entender que su peso se encuentra en los millones de pesos que se envían de remesas y en el apoyo a sus comunidades, no más. Su participación en el voto, que debería pesar, no figura como un bloque de peso, prueba de ello fueron las pasadas elecciones donde se registraron poco más de cinco mil votos del extranjero.

Los líderes deben buscar más participación de los guanajuatenses en Estados Unidos, que se informen y que estén al tanto, organizarse y no estar divididos, conscientes del papel que desempeñan en la vida del estado y a partir de ahí, buscar hacerse valer como otra voz importante en Guanajuato, como son los empresarios o la comunidad japonesa en el estado, que pasen de ser bien tratados a ser requeridos para temas como la seguridad o la economía.

En el Congreso es donde se deben escuchar los líderes migrantes, con diputaciones que no sean plurinominales, no en una Secretaría que suena más a un dislate que a algo concreto; el trabajo migrante debe comenzar con la unidad para que sean una voz fuerte, potente, que traspase fronteras, muros y burocracia. Ya hay unos alcaldes migrantes, pero ellos son otro cantar.

cruz.amador@milenio.com

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