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Daniela Mendoza Luna

La primera Legislatura paritaria de Nuevo León ha rendido protesta este fin de semana y no están todas las que son, o las que deberían. En el último momento los cambios realizados por los tribunales electorales hicieron movimientos en las bancadas, dejando fuera a quienes ya estaban dentro, favoreciendo en algunos casos a los varones.

El punto es que hay 21 mujeres en el Congreso del Estado por primera vez y después de tomar unos minutos para celebrar la igualdad es necesario hablar ahora de responsabilidad.

Ya llegaron y tienen una misión: hacer la diferencia. La Legislatura anterior fue contraria a la paridad, tuvo que ser la Comisión Estatal Electoral, mediante su reglamento de asignación en diputaciones de representación proporcional, quien inclinara la balanza.

¿Qué harán las mujeres en el Congreso? Tres como coordinadoras de bancada, una de ellas, Claudia Tapia, como segunda minoría a cargo del grupo Legislativo de Morena.

Ahora deben empezar a tomar las decisiones sin denegar su propio poder, con autonomía de las determinaciones de sus partidos.

Deben reclamar sus espacios y no permitir que las decisiones del legislativo se sigan tomando afuera del Congreso, en algún bar y sin su presencia. A no ser víctimas de la violencia política institucionalizada de los partidos políticos y de las instituciones.

La representación no basta, porque hay una agenda de igualdad pendiente; no solo en el tema de la familia y de la educación. Deben entrar en temas hacendarios, laborales, de derechos civiles.

La perspectiva de género se puede aplicar en cualquier tema y deben estar ahí para aportar su visión.

Deben estar conscientes de la doble agenda que tienen, la primera es la propia, personal, una combinación entre sus intereses y su futuro político.

La otra, la más importante, es qué van a hacer por las demás mujeres, por las que están afuera.

Twitter: @dameluna

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