Columna de David Gómez Álvarez

(Des)glosar el gobierno

David Gómez Álvarez

Si la Glosa Legislativa funcionara adecuadamente la Glosa Ciudadana simplemente nunca habría prosperado. Dicho al revés: el mecanismo de rendición social de cuentas inaugurado en Jalisco hace cuatro años, conocido como Glosa Ciudadana, es una respuesta a la pérdida de relevancia de la Glosa del Congreso del Estado y, en términos más generales, a la profunda desconfianza social en el Poder Legislativo.

En efecto, la excesiva politización, cuando no partidización de los asuntos del Congreso ha provocado que la Glosa Legislativa sea más un juego de poder entre fracciones parlamentarias que un auténtico ejercicio de rendición de cuentas centrado en el interés ciudadano: históricamente ha prevalecido más el ánimo de exhibir y atacar al funcionario en turno que de conocer realmente el estado que guarda la administración pública.

A pesar de su éxito, la Glosa Ciudadana no ha estado exenta de polémica, ya sea por el escepticismo que existe frente a la innovación, la desconfianza política entre actores o bien porque precisamente suple los canales institucionales de representación política que no funcionan adecuadamente. Entre las funciones sustantivas del Poder Legislativo —representar, legislar y fiscalizar— esta última es acaso la más endeble: el Congreso del Estado no tiene la capacidad institucional para fiscalizar al Ejecutivo, independientemente de la voluntad política para hacerlo.

No obstante que abrió un espacio en la vida pública que no existía, la Glosa Ciudadana no satisface la demanda ciudadana por más y mejores mecanismos de rendición de cuentas. Al contrario: creo que la Glosa ha detonado una exigencia ciudadana cada vez mayor. Incluso ha provocado la reacción del Congreso del Estado, que desde el año pasado realiza su propia Glosa con expertos y académicos, aunque sin la presencia del Ejecutivo.

En efecto, la Glosa de expertos y académicos que organiza el Congreso del Estado es una (re)acción que busca, por un lado, devolverle al Congreso la relevancia en torno a la Glosa del Informe y, por el otro, cerrar la brecha que separa al Congreso de la sociedad, acercando a los diputados con la ciudadanía por medio de estas figuras técnicas y apartidistas. Sin embargo, la ausencia del Ejecutivo limita este ejercicio, pues no hay respuesta ni réplica del responsable del informe que se supone se está glosando: el gobierno del Estado. Se trata de un soliloquio que no tiene el eco que debería tener.

Como se planteó con toda claridad desde un inicio, la Glosa Ciudadana tiene que ceder su espacio a la Glosa Legislativa cuando este Poder recupere la credibilidad y capacidad para fiscalizar al Ejecutivo. Por ahora se podría pensar en una Glosa común que conjugue ambas modalidades y que permita profundizar la rendición de cuentas en el estado. Ciudadanos comunes, especialistas, medios, legisladores, secretarios e incluso Gobernador pueden interactuar en un mismo espacio con reglas claras y ánimo de apertura.

Hace exactamente un año escribí (Milenio, 12 febrero 2016): "Más que esperar que la Glosa (Ciudadana o de expertos en el Congreso) resuelva la rendición de cuentas, hay que trabajar en las demás instancias —Auditoria Superior, Contraloría, Tribunal Administrativo, Institutos Autónomos, Consejos de Participación— para pensar en una política integral de rendición de cuentas", que sea la arquitectura institucional del nuevo sistema estatal anti corrupción que debe crearse por Ley.

La Glosa Ciudadana es apenas un día de apertura informativa y argumentativa: en los restantes 364 días que tiene el año la inercia burocrática y la resistencia política tienden a prevalecer. Lo mismo se puede decir de la Glosa del Congreso, con expertos o sin ellos. Es urgente repensar la apertura de las instituciones públicas, de resolver de forma conjunta con la sociedad civil los problemas públicos, y de responder a las demandas sociales con políticas públicas. Jalisco es uno de los estados peor evaluados en impunidad y corrupción. Este momento puede ser la oportunidad para darle la vuelta a la mala percepción y revertir los bajos índices en rendición de cuentas y apertura.

Investigador visitante en el Massachusetts Institute of Technology (MIT)

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