Correr para crecer

En el corazón de la selva

David E. León Romero

“Para ser bueno, uno no tiene que estar enojado, pero definitivamente estarlo ayuda”
Percy Cerutty
Entrenador australiano


La mejor forma de conocer un sitio es corriendo en él. Aquella mañana lo único que me separaba de la vegetación era un mosquitero. Así pasé la noche, en medio de un lunar de selva en uno de los ejidos del municipio de Marqués de Comillas, en el estado de Chiapas.

Me desperté por el concierto de aullidos que los monos saraguatos brindaban en las copas de los árboles que daban sombra a mi cabaña. Eran aproximadamente las 6:30 de la mañana y las aves festejaban con diversos trinos el levantamiento del sol. Los zumbidos y chirridos de los insectos eran tan constantes y agudos que la saturación por momentos los hacía imperceptibles.

La humedad generaba un ambiente espeso. Me calcé los tenis, short y playera y, comencé a trotar en el sendero. Hojas, ramas y piedras húmedas cubrían el piso. La vegetación por momentos resultaba asfixiante. Bajo la sombra de los cedros, caobas y ceibas la vida es infinita y la luz solar escasea. A la vista, monos, mariposas, hormigas, gusanos, moscos, pájaros y guacamayas. Cada especie vegetal y animal tiene su sitio y su función, nada es casual, todo está en orden, en armonía, constituyendo una belleza milenaria, que gracias a sus ciclos se mantiene viva, joven y saludable.

De pronto se hizo la luz. El sendero se convirtió en camino, acompañado a los costados por plantaciones de palma y maíz. La selva se convirtió en parcela de cultivo. A la vista un cielo azul, la milpa verde y de cuando en cuando, en medio de ella, una gigantesca ceiba se erige dominante, que de por sí enorme, luce mucho más grande en la ausencia de mayor vegetación a su alrededor.

La deforestación amenaza nuestras selvas y los servicios ambientales que nos brindan. La falta de oportunidades obliga a los pobladores a talarla para sembrar algunos cultivos y desarrollar la ganadería en la búsqueda de mejores condiciones de vida.

Di la vuelta, regresé sobre mis huellas, el camino flanqueado por cultivos se convirtió en sendero y volví a estar dentro de la selva, un lugar inolvidable de belleza extraordinaria. Visita la Selva Lacandona en el estado de Chiapas.

Abastecimiento. Falta solo un mes para la edición 36 del Maratón de la Ciudad de México. ¿Cómo va tu entrenamiento?

 Twitter@DavidLeonRomero

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