Correr para crecer

Ten cuidado

David E. León Romero

 “Es un camino difícil
que conduce a las alturas
de la grandeza”
Séneca

Los corredores nos enfermamos con menor frecuencia y faltamos 50 por ciento menos al trabajo que los no corredores; además, logramos controlar nuestro peso y usualmente cuidamos nuestra alimentación, lo que se traduce en menores porcentajes de grasa, colesterol y triglicéridos. En resumen, gozamos de mejor salud, lo que se refleja en nuestra familia y nuestro trabajo.

Pero, si no tomamos las precauciones adecuadas, este maravilloso deporte puede traer consigo consecuencias negativas, incluida la muerte. Los fallecimientos de corredores están en su mayoría ligados a problemas cardiacos. El corazón de los corredores tiende a ser más grande que el del individuo promedio, lo que puede traducirse en cardiopatías.

La deshidratación que sufrimos o, por el contrario, la ingesta de líquidos en demasía, puede provocar consecuencias fatales. Las roturas de las fibras musculares durante el esfuerzo intenso pueden liberar enzimas que al mezclarse con la sangre pueden causar daño renal.

El entrenamiento excesivo debilita nuestro sistema inmunológico, lo que en combinación con los factores externos, facilita que los corredores presentemos más problemas respiratorios y alergias que aquellas personas que no corren.

Además, asistimos con mucha más frecuencia a consultas médicas por innumerables lesiones relacionadas con los tendones, ligamentos, músculos y huesos derivado del impacto que recibe nuestro cuerpo a cada paso. El consumo de oxígeno del corredor produce oxidación, lo que trae consigo envejecimiento y la posible aparición de otros padecimientos.

Por si esto fuera poco, la gran cantidad de sustancias que se segregan al correr, podrían detonar una especie de adicción, tan peligrosa como cualquier otra, que puede alejarnos de aquellos que no comparten nuestra pasión por esta actividad.

El reto se encuentra en ubicar dónde está el límite entre lo benéfico y lo que tiene efectos indeseables. Mi sugerencia está en la búsqueda del equilibrio y el acompañamiento de especialistas para alejarte al máximo de los riesgos y disfrutar por completo de los beneficios.

Abastecimiento. Karel Sabbe impuso un nuevo récord en el sendero de los Apalaches. Recorrió más de 3 mil 500 kilómetros en 41 días, siete horas y 39 minutos. 

Twitter@DavidLeonRomero

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