Relatos de Andar y Ver en Bici

Crónica de un día increíble en Roundstone

David Tueme Ramos

Después de un merecido descanso de dos días en Galway, había que salir y continuar nuestro camino por la muy recomendada y famosa ConnemaraCoast.

Ya íbamos pedaleando fuera de esta ciudad, cuando en la salida nos topamos algo que no podíamos dejar pasar, esta ves no eran unas Guiness, sino un trampolín con un saltó de 5 metros para caer al helado mar atlántico irlandres. Nos comentan los galwaysenses que utilizan este trampolín como tradición en año nuevo en símbolo de un nuevo inicio. Rápidamente improvisamos trajes de baños, alias en chones, para que los 3 primos diéramos el gran salto y nos dieran estas aguas atlánticas un bautizo Irish. Farewell Galway, you’vebeengoodtous.

Emprendemos camino hacia nuestro próximo destino, Roundstone ubicado a 82 km. ¡A pedalear se ha dicho!

A como nos gusta el rollo, porque apenas a los 18 km ya estábamos haciendo nuestra primera parada en el pueblo de Spiddal por la señal y gritos de dos sujetos exclamando algo como ¡Viva Zapata! ¡Viva Villa! Estas personas se convirtieron en personajes de nuestro viaje. Eran Mike un Irlandés y su compa Aussie de Melbourne, dos grandes amigos, andaban de ociosos, haciendo el mejor esfuerzo para no hacer nada. Rápidamente en la conversación degustábamos de su Jameson whiskey y ellos de unas muecas mexicanas.

Nos despedimos de estos amigos y nos damos cuenta que a un lado tenemos una especie de villa artística irlandesa. A no se le pasa una, visualizo el momento ideal para hacer un trueque. Andrés, aka el abuelo, rápidamente ya tenía su trueque. Entre los artesanos y artistas que conocimos en este pueblo, resalta el buen hombre CraiganHogan, quien había heredado el oficio de su abuelo de tejer canastas y otras cosas, llamado el arte del WickerWork. Ya acostumbrados al buen trato Irish, nuestro amigo nos entrega piezas de palo y nos enseña a tejer una cruz que le llaman TheEye of God. Al final de esta manualidad nos dimos cuenta que estábamos tejiendo nuestro propio souvenir que el con gran afecto nos obsequió. 


Salió bueno el trueque. La conversación se dio inicio ya que el buen hombre irónicamente traía puesto el jersey de la selección Mexicana y su hermano en ese momento se encontraba recorriendo la costa de Baja California en bicicleta. En pueblos tan pequeños y distancias tan largas a nuestro México, como existen estas coincidencias. Se siente México por todo el mundo, debemos ser grandes.

Después de esta muy breve y larga parada continuamos nuestro camino, ya sin parar, a toda velocidad con destino final Roundstone. Mientras pedaleábamos intensamente, ya que se venia la noche, tuvimos el privilegio de ver un atardecer increíble.

Finalmente llegamos a Roundstone. Siguiendo el protocolo ya aprendiendo de hacer parada en el visitors center del pueblo que claro que es el Pub. Apenas entramos y sentimos todas las miradas de este pequeño Pub donde no solo eran adultos sino también familias con sus hijos. Pedimos unas Guiness para amenizar y enseguida todos sabían a que veníamos. Sacamos artesanías mexicanas y compartimos anécdotas de nuestro México. Esa noche todas nuestras Guiness y Whiskey Jameson fueron a cuenta del pueblo Irlandés, no nos dejaron pagar nada.

Fue un día increíble, un día para recordar, un día para los libros. Son las personas, paisajes y pequeños momentos que están haciendo de este viaje algo memorable. Son las 2 am en Roundstone, los primos Ramos brindamos al estilo irlandés, Sláinte! (nosotros lo pronunciamos como el nombre Lencha). Próxima parada Cliffden. 



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