Sin rodeos

“De vómito”, escribió Marín

Diego Fernández de Cevallos

La semana pasada exclamó en el Pleno del Senado y con el brazo derecho extendido: “SÍ, PROTESTO”, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de SENADOR que el pueblo me confirió, mirando en todo por el bien y la prosperidad de la Unión.


Pues tal solemnidad resultó una estafa largamente acariciada. El bien y la prosperidad de la Unión no eran sus prioridades. Todo lo había calculado. Era el momento para demostrar que la misma “clase política” —repudiada en la pasada elección— sigue rampante, con sus viejas prácticas abusivas. MORENA, PRI, PRD, PT, PES y Partido VERDE fueron co-partícipes en la coartada.


Veremos si regresa en 3 meses al Senado o es acogido por el Tlatoani.


Los hechos, en síntesis, fueron:


1) Manuel Velasco Coello logró modificar la Constitución de Chiapas para separarse del cargo de gobernador; b) llegar al Senado; c) rendir la protesta de ley y, de inmediato, separarse del cargo legislativo y regresar como gobernador. Hoy es senador con licencia y gobernador sustituto del que lo sustituyó.


2) Apenas la semana pasada había entrado en funciones como senador,

“por el bien y prosperidad de la Unión”

… y ya se fue.


3) En primera votación el Senado rechazó su solicitud para ausentarse. A pocas horas —después de una reunión de la Junta de Concertación Política— la concedió.


Simultáneamente, el Partido VERDE, que hizo senador y gobernador a Velasco, transfirió a Morena 5 de sus diputados para que éste lograra mayoría absoluta en la Cámara baja. ¡Vaya que si es baja! La justificación fue patética: “es que se comprometieron a luchar contra el cáncer infantil, y nos resultó barato”. ¡Viva el Tucán!


4) Ricardo Monreal, líder ahí de Morena, logró que en la segunda ocasión sus fieles y adláteres votaran a favor de la licencia, arguyendo que “la licencia es un derecho constitucional de cada senador”.


NO ES VERDAD. La licencia, en sí, no es un derecho, aunque ejercerla puede llegar a serlo, si se obtiene lícitamente. La Constitución le permitía al señor Velasco Coello elegir entre desempeñarse como gobernador o senador, pero una vez que eligió lo segundo —al retirarse del cargo de gobernador— agotó su prerrogativa constitucional. Basta leer el contenido y entender el alcance de los artículos 65 y 125 constitucionales. Lo demás es manoseo obsceno.


Se me dirá que en la historia de nuestro Parlamento abundan casos execrables. Sí, pero qué pronto enseñó el cobre la “Honestidad Valiente” que ya arrancó, a todo vapor, con la “Cuarta Transformación”, evidenciando que será una transformación de cuarta.


Urge que la única fuerza opositora, el PAN, arregle su casa y sirva a México.  ES MAYOR SU RESPONSABILIDAD QUE LA DE TODOS LOS OTROS JUNTOS.

OPINIONES MÁS VISTAS