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Editoriales

Que en Matamoros se pudieran descomponer las cosas por dos temas que deberían ser prioridad para cualquier alcalde. Se maneja en los corredores de la presidencia municipal de Matamoros, que el gobernador Miguel Riquelme dejará solo a Horacio Piña, pues a decir de los funcionarios del gobierno estatal, no se deja ayudar y al contrario anda obstaculizando los proyectos del estado y por otro lado el tema político o de gobernabilidad.


Que Horacio Piña no se define y además de no terminar su relación con el profesor Jesús Contreras Pacheco, del que se dice que a partir de unos días más será el principal adversario político del sexenio, entonces el alcalde ni por un lado ni por el otro tendrá apoyo.


Que la alcaldesa de Lerdo, María Luisa González Achem sufrió el bullying de sus conciudadanos durante la fiesta del Lerdantino. Cuando el ánimo estaba al tope, se le ocurrió salir a dar unas palabras al respetable. Y cuándo dijo, ¿cómo está Lerdo?, la gente le contestó: sin aguaaaaaaaaaaa. Si mucha fiesta, y acudieron a celebrar, pero no olvidan las carencias y las malas obras.


Que de los saldos electorales de la sanción a José Ramón Enríquez Herrera al grupo de Movimiento de Regeneración Nacional en el Congreso no les hizo ganar, hacer quitar de en medio del camino a JREH para dejar los votos de MC a Otniel García Navarro. Los petistas se mantuvieron fieles a Alejandro González Yáñez, por ejemplo.

Pero, al margen de la sanción, la respuesta en las redes sociales fue clara en rechazo a la sanción y que es la marca de Enríquez. Hasta Rodolfo Elizondo lo planteó en Twitter. Lejos de salir favorecido, Enríquez conoció el sentimiento ciudadano.

La preocupación de los partidos en estos momentos, es que la votación sea baja. ¿Por qué? Es sencillo. JREH es una calca de la operatividad priista: el Sindicato de la Alianza para movilizar. Organizaciones sindicales como mercado cautivo y organizaciones de defensa del patrimonio con agremiados de los autos conocidos como “chocolatos”.

Temen los dirigentes de los partidos que en la confusión legal de todo el proceso pueden ser factor de abstencionismo, que como en la pasado favoreció al PRI. Cómo se replica en la actual elección.

En las encuentas de los partidos, la diferencia es amplia. Entre Salum y García Navarro, la diferencia hablan es de poco menos de 20 puntos. García Navarro es un político aguerrido que seguramente peleará hasta el final. Pero la pregunta es ¿le alcanzará? 



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