ADN mexiquense

La ausencia del respeto y de los valores

Eduardo Garduño Campa

Tras la tragedia ocurrida el viernes en Tlahuelilpan, Hidalgo. Nos deja dos lecciones. La primera que no es por el hambre o el nivel de pobreza que se tengan en esa zona para llevar a acciones de rapiña como las de hace dos días que terminaron con saldo rojo: muertos y heridos. Y también nos revela: Ausencia de valores, el principal. Respeto. Y que nos falta mucho para ser una sociedad civilizada

En Acambay la semana anterior pasó lo mismo una toma clandestina y los vecinos del lugar antes de evitar el robo se dieron a la tarea de llenar bidones y garrafas obtener el mayor volumen posible se peleaban entre ellos por tener más unos que otros y para ello hicieron uso de sus cuadrupedos para transportarlo. Afortunadamente no hubo saldo fatal.

Y lo mismo sucedió con el tracto camión que se volcó y que transportaba ganado a Veracruz el domingo anterior- La gente en lugar de ayudar y hacer un corral para proteger a los bovinos se dedicaron a hacer acciones de abigeato llevándose los animales a sus casas.

El espacio es insuficiente para relatar eventos de rapiña reciente y del pasado que se han dado en las carreteras y en los ductos de Pemex.

Es lamentable que antes de hacer un análisis real de nuestras conductas como seres humanos busquemos responsables de las consecuencias que nosotros mismos provocamos.

Lo ocurrido el viernes es un acto de inconciencia y de falta de sentido común. Todos saben el peligro que representa el estar cerca de áreas con productos flamables. Aún así se apuesta la vida para tratar lo que se cree tener un beneficio de un acto criminal que la sociedad no cometió pero que ahí está el producto del mismo y si se está tirando mejor llevarlo a casa sin importar que se arriesgue la vida misma.

Lamentable la pérdida de vidas humanas. Pero más lamentable que como ciudadanos sigamos cayendo en el juego de los delincuentes que son los que abren la brecha para confrontar a la sociedad con las autoridades.

Si bien es cierto que debe haber castigo para quienes abrieron las tomas clandestinas de Acambay, en el Estado de México, en San Juan del Río en Querétaro y en Hidalgo y que se han hecho multimillonarios a costa del robo de combustible. También debe haber sanciones para quienes robaron la gasolina que estaba derramándose.

Es aquí donde se le debe exigir a los senadores y diputados que hagan a un lado sus intereses partidistas y vean por el bien común generando leyes más rigurosas contra quienes atentan contra el patrimonio nacional y peor aún que motiva a las personas a exponer su vida por tener un aparente beneficio.

Es pertinente preguntarnos. ¿Vale la pena exponer nuestra vida por unos cuántos litros de hidrocarburos? La respuesta es No.

Exijamos que caigan los responsables. Pero como sociedad actuemos de manera consciente. Pero principalmente con respeto y dignidad. De lo contrario eventos de rapiña con saldos fatales seguirán siendo el pan de cada día. 

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