Verdad amarga

Las dictaduras hablan desde el Foro de Sao Paulo

Enrique Sada Sandoval

De modo similar a otras ocasiones, el Foro de Sao Paulo reunido en La Habana acaba de patentar una declaración oficial que nada le abona en dentro o fuera del mismo: respaldando la dictadura y la represión popular del régimen de Daniel Ortega en Nicaragua; documento que también ha sido firmado y defendido nada menos que por la delegación de MORENA, presente en el Foro, y en la voz de Gerardo Fernández Noroña. 


Acostumbrados los mexicanos a su fanfarronería y berrinches contra el IEPS y los gasolinazos—mismos sobre las que se mantiene en silencio cuando se le cuestiona, ahora que es diputado federal y que el combustible seguirá subiendo—muy pocos esperaban que con singular cinismo, solicitara a los integrantes de las izquierdas latinoamericanas “de igual manera la solidaridad de los gobiernos pertenecientes al Foro cuando se acabe la luna de miel y el pueblo mexicano salga a inconformarse a las calles”. 


¿A que tipo de “apoyo” se refiere el mismo en su solicitud? Por experiencia previa, tal parece que se trataría de asesoría logística para atacar y disolver a las Fuerzas armadas, represión, censura mediática, tortura y creación de grupos paramilitares bajo la fachada de “brigadas nacionales”; como sucede en Nicaragua y Venezuela. 

 
Por si lo anterior fuera poco, Noroña decidió explayarse ante sus pares latinoamericanos hasta el grado de la imprudencia, misma con las que se estarían comprobando los pronósticos menos optimistas que sobre la presidencia de Andrés Manuel López Obrador habían alertado muchas voces desde el año pasado: habló de la posibilidad de que el partido usaría la expropiación como método para “recuperar puertos, aeropuertos, carreteras, playas, ferrocarriles, agua, petróleo y telecomunicaciones”. 


Ante tales exabruptos, y con la posibilidad de tener a Juan Ramón de la Fuente como embajador de México ante la Organización de las Naciones Unidas, uno no puede menos que imaginar (y lamentar) el respaldo cómplice que este le daría a la represión en Nicaragua, Cuba o Venezuela cuando la ONU planteé sanciones a esos países por violaciones a derechos humanos. 


De modo que con la vuelta de la “dictadura perfecta”—aumentada y con cambio de piel tras ganar las elecciones del 2018—pareciera que México vuelve a 1993, si no es que a 1933, en el peor de los casos. 



enrique.sada@hotmail.com

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