La nota breve

De rumores, querellas y paisajes urbanos

Enrique Vázquez

1.-¿Cómo estarán las corrientes al interior de MC que la lista de secretariables de cultura estatal se amplía?, desde Guillermo Gómez Mata, al propio Bernardo Fernández, también se habla de la posibilidad de Susana Chávez Brandon y hasta la ratificación de Myriam Vachez Plagnol, además de todos los nombres que mencioné en mi columna anterior…

2.- Que a quien creó el modelo de la “calandria eléctrica”, le dijeron adiós los propios funcionarios del Ayuntamiento tapatío promotores de dichos carritos eléctricos dejándolo fuera del negocio apenas les entregó el primer prototipo.

3. Personas cercanas a Javier Arévalo comentan que el Ayuntamiento sólo le pagará ya con impuestos, cerca de un millón de pesos por la escultura que hará como parte del programa de Arte Urbano… en ánimo de trivia lanzamos la pregunta ¿Alguien sabe en cuánto ha anunciado el Ayuntamiento de Guadalajara el precio de dicha escultura?

4.- Hasta esta redacción llegaron las querellas de que el cura Ricardo Armando Díaz Ortega, que tiene algunos meses al frente de la histórica Parroquia de Santiago de Tonalá ha sacado en camionetas objetos y muebles antiguos que se resguardaban en habitaciones de los jardines del inmueble y ahí mismo ha realizado expo venta de este tipo de piezas, además de que ha anunciado que hará adecuaciones arquitectónicas al templo por la libre sin consultar a peritos en inmuebles patrimoniales. Ex empleados de la dirección de cultura municipal señalan que cuando Díaz Ortega no era aún el responsable de la parroquia, el padre que estaba en su lugar les dejaba realizar actividades culturales en esos patios; mencionan que incluso se había planeado hacer un museo de sitio con la dichosa cerámica, muebles y los objetos antiguos. En una sintonía parecida en San Antonio Tlayacapan algunos fieles acusan al actual sacerdote Gilberto Ruiz Álvaro de hacer modificaciones en el edificio del templo y el conjunto de aulas sin autorización de expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

5.- De paisajes urbanos… Que el número de indigentes en el Centro Histórico continúa a la alza, y las proezas de los pepenadores son cada vez más vistosas y contribuyen a que las calles del primer cuadro luzcan deplorables. Las dependencias de gobierno municipales y estatales responsables de ocuparse de estos fenómenos y otros como el vandalismo a monumentos y edificios están rebasadas.

Al margen de que cada día que pasa hay más monumentos sin placas de metal, caudillos sin espadas, águilas y trompetas desaparecidas… Al principio del año se había manejado en varios medios que eran cerca de 200 los indigentes en el Centro Histórico, en realidad son más, y parece que la cifra va en aumento. La catedral que reparte 180 comidas diarias no se da abasto. En los portales de edificios frente a la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, sobre Independencia y en los andadores de Colón, frente al Mercado Corona en Hidalgo y en Pedro Loza puede verse la nutrida cantidad de personas que se resguardan en algún rincón para pasar la noche.

Los pepenadores que destruyen bolsas y riegan la basura a diario, pareciera que amplían el radio de sus recorridos conforme pasan los días. Es un área que por lo menos va de Belisario Domínguez a Enrique Díaz de León y desde La Paz hasta Jesús García. Operan por la noche en “calles pocaluz” (medio iluminadas por un conjunto de lámparas ineficientes, como las autoridades que las compraron y las instalaron), lo mismo que en las mañanas.

Los pepenadores han resultado más veloces que las empresas, digamos oficiales, de recolección de basura, quienes de manera cómoda se limitan a recoger las pocas y afortunadas bolsas cerradas que han escapado a tan carnavalesco, particular y ya tan cotidiano escrutinio.

enrique.vazquez@milenio.com/@enriquevazgdl





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