El desmenuzadero

De la levedad en Tlahuelilpan

Erik Vargas

Cualquier comentario de juicio que se haga en torno a la tragedia de Tlahuelilpan desde la distancia, peca de pretensión.
Se puede buscar la justificación de la sociedad hacia la rapiña de la fuga de combustible en la pobreza, en la necesidad, incluso, se puede denostar la acción de cientos que acudieron a la “ordeña”.
De ambas, la imagen previa y de la tragedia son retratos fieles de los tiempos que vive el país, atrás de un discurso que convoca a la honestidad y el cual está enterrado con fuerza y de tajo en un llano hostil, polarizado, picoteado de corrupción, pero sobre todo de desconfianza, un discurso que hasta el momento peca de insuficiente.
¿Es el gobierno responsable de lo que ha pasado en este pueblito de Hidalgo?
La historia tendría que decir que sí, como antes fue el golpe del avispero, sin dudar de levedad, aunque hay una responsabilidad de las víctimas.
Para los tiempos nuevos la situación se ha vuelto más ríspida, las políticas enérgicas y abortivas cuecen la tolerancia, y en el caso específico como el desabasto de gasolina de una manera masiva, convirtiendo el combustible en un boleto dorado en muchas ciudades, desafiando la idiosincrasia, la herencia perniciosa, la tradición de la ‘chingonería’.
Este hecho parece a la medida de la apuesta del Gobierno Federal, en donde la condición social nacional tendrá números rojos, y donde el Presidente López Obrador, quizá empatizará con la crisis de uno de sus principales rivales políticos, Felipe Calderón.
Ayer leí mucho al respecto de la explosión que hasta el momento de esta redacción deja 73 muertos, y el saldo para mi es más duro: bastante juicios, bastantes memes, bastante divisionismo.
Profundicé en la negrura de nuestras conciencias y en la mexicanidad humorística de la tragedia, hice mis juicios y opiniones, radicalicé la tragedia hacia el embudo de la conciencia política, que es a donde todo fluye en el hoy.
Y recaigo entre los bad hombres y el pueblo bueno, una reflexión personal que compartí hace una semana, en donde los factores alternos serán clave. la filia y fobia política, los desencantos, las decepciones, el entorno económico, la identidad mexicana, y sobre el cual, las políticas públicas debe tomar nuevas decisiones.
PD: Será interesante saber la aprobación al Presidente y la política antihuachicol, después de Tlahuelilpan. 

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