Contexto

“Papelito habla”

Esteban Illades

A mitad de semana, el Presidente, a través de un video en redes y un documento de menos de dos cuartillas, declaró que su gobierno dejará de cumplir con lo que denomina “la mal llamada reforma educativa”.

Con este documento, el cual tildó memorando, el Presidente abrió una brecha hacia terreno desconocido: no expidió un decreto, no pidió a su bancada promulgar una ley. Publicó un memorando, como memorandos hay miles, pero con una gran salvedad. Pidió, en el texto, desconocer lo que en el sexenio pasado se plasmó legal y constitucionalmente para dar pie al modelo educativo que tanto le disgusta. En síntesis: le dijo a su gobierno que desconozca la Constitución mexicana.

Este memorando, en términos de análisis, tiene dos vertientes: una legal y otra política. En el mundo jurídico el memorando, a la fecha, es un papel. No se funda y motiva, como se dice en el ámbito, en nada. La Constitución no contempla que el Presidente pueda, con la mera firma de un papel, ordenar su incumplimiento.

Si aun así se intenta aplicar, entonces habrá un nuevo entuerto jurídico. Podría darse si un secretario de los mencionados en el documento cumple con lo que ahí se le pide y por ende contraviene lo establecido tanto en la Constitución como en las leyes. El secretario podría terminar enfrentando sanciones administrativas e incluso penales.

En términos políticos el asunto también es complejo. Por una parte, que el Presidente presente este memorando y con él pretenda anular la reforma puede verse como un acto simbólico: está diciendo que cumplió con su promesa de campaña, y que si la reforma educativa no se echa atrás es problema de alguien más. Como acostumbra, la responsabilidad tras sus dichos recae en otros.

Por otra, dobla más las manos ante la CNTE, la disidencia del sindicato de maestros, que le tiene tomada la medida. La CNTE recibe y recibe y, a cambio, ni siquiera se digna a educar a los niños mexicanos.

Por último, el memorando muestra la debilidad del nuevo gobierno: llegó con 30 millones de votos y mayoría en ambas cámaras del Congreso, pero no lleva ni seis meses en el poder y ya no tiene capital político para sacar adelante su gran contrarreforma.

Papelito habla. Pero no dice nada.

@esteban_is
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