Trayectos

Existen extrañas coincidencias

Fátima Ibarrola

El presidente imperial Andrés Manuel López Obrador ha tomado decisiones en cuanto a las personas que lo acompañarán en sus muy, muy largos seis años de mandato. Allí hay de todo: gente proba y otros francamente impresentables. Comenzaré con uno de ellos: Manuel Bartlett Díaz. Amén de lo que ustedes ya saben de él, aquello de que “se nos cayó el sistema”, y algunos otros “detallitos” de su sucia carrera política, me tomaré la licencia de describir anécdotas muy personales, razón por la cual, me disculpo con mis lectores, pero viene al caso hacerlo.
Mi hermano mayor Juan Ibarrola JR, periodista renombrado, tuvo por años un programa de radio, y fue en 1986, cuando Manuel Bartlett era secretario de gobernación, que éste ordenó que su serie llamada “Hablemos claro” saliera del aire. Bartlett acabó con “Hablemos claro” el de deveritas. Este hecho marcó tanto a Juan que murió un día después, y sus últimas palabras fueron: -¡Me lleva la chin… este hijo de su… ordenó que me quitaran mi programa! Espero que ustedes entiendan porqué escribo este recuerdo y lo que para mí significa, y les digo, hay muchas formas de matar a un periodista: quitándole a su familia, sus seres queridos, matando sus sueños y ahogando su oficio, su forma de vivir. Así pues el señor Bartlett en la Comisión Federal de Electricidad lo que llegará será a ¡sacar chispas!
Extrañas coincidencias: nací, crecí y viví en la Zona Militar Número Uno, curiosamente mi vecino fue el general Salvador Cienfuegos, actual secretario de la Defensa Nacional, su familia y la mía eran muy amigos. En ese mismo edificio vivía la familia de Rafael Macedo de la Concha, ex Procurador General de la República con Vicente Fox; pero ahora ¡oh sorpresa! en ese lugar y en el mismo tiempo creció el nuevo secretario de la SEDENA: General de División en retiro Audomaro Martínez Zapata. ¡Extraña coincidencia! Todos ellos eran quienes, como hijos de militares que somos, jugaban en los patios de nuestra casa en el campo militar.
De todo corazón deseo que este nombramiento ya cantado en la SEDENA de Audomaro Martínez nos lleve a que el señor secretario se porte a la altura y que ame realmente a las fuerzas armadas, cosa que dudo sea así para el entrante comandante supremo de las fuerzas armadas, ya saben quién, pues el personal del Ejército Mexicano ha sufrido grandes limitaciones pues en estos años, no ha recibido ningún aumento de sueldos; no se le ha dotado de armamento adecuado y los servicios médicos para ellos y sus familias están fatales, cosa que lamentablemente, de forma personal me consta.
¡Extrañas coincidencias, la vida es así, los que de niños jugaron en el mismo patio lo siguen haciendo hoy, pero para diferentes equipos!

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