Trayectos

Perro no come perro

Fátima Ibarrola

Me asombra que los periodistas escriban de los periodistas, y mucho, porque como coloquialmente se dice: “perro no come perro”. ¿Qué sentido tiene que un comunicador señalado en la “lista perversa” de favorecido por el gobierno pasado vocifere: -no, yo no hice esto, o al contrario que diga: “sí lo hice y qué”? si el tema es que en México la práctica del “estímulo económico” dado en “sobre” o “chayote” de parte de los funcionarios es una componenda entre ambos poderes (prensa y políticos) que se sucede desde, literal, ¡el tiempo de don Porfirio!

La noche del 23 de mayo los periodistas encargados de la fuente de presidencia, y quienes son siempre los primeros en la fila para estar en la famosa hora nacional de AMLO, fueron infiltrados con treinta y cuatro nombres de los periodistas y de sus empresas a través de las cuales, al menos, mil 81 millones de pesos fueron invertidos de 2013 a 2018 por el gobierno de Enrique Peña Nieto en pago de servicios de publicidad y comunicación. Los punteros de la lista han resultado: Joaquín López Dóriga con 250 millones de pesos a través de cuatro empresas propias; Enrique Krauze, con 144 millones en sus dos empresas; Federico Arreola, de SDP Noticias, con 153 millones; Adela Micha, con 24 millones; Raymundo Rivapalacio, con 31 millones; Oscar Mario Beteta, con 74 millones, y un influencer -Callo de Hacha- con 47 millones… en fin, así sigue la lista, un conteo que ha generado que los señalados ataquen a los señaladores y viceversa.

En fin, que se presume, a decir de los documentos que abrió el Instituto Nacional de Transparencia, que la administración priista hubo de invertir hasta 60 mil millones de pesos en “gastos de publicidad y tareas de comunicación social” en los medios y los comunicadores (de todas facciones) en el periodo de 2013 a 2018.

Créanme, el punto aquí no es quién es más perverso, el que es denunciado de “haberse manchado las manos” con dinero para canonjías gubernamentales o quien lo denuncia en el régimen actual; el punto aquí es ¿con qué fin, más que la mera exhibición pública, se da esta filtración?¿por qué se busca desviar la atención de la verdadera crisis que está presentado el gobierno de López Obrador tras la renuncia de funcionarios del Seguro Social, y ahora la renuncia forzada de la secretaria de Medio Ambiente, Josefina González. Esto de las cobranzas y pagos entre gobierno y prensa es un distractor que se resume así: ¡quietos: perro no come perro!

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