Negocios en movimiento

Efecto de doble impacto

Federico D´Kuba

Para que los empresarios realicen inversiones tiene que existir un ambiente económico propicio; dicho de otra forma, tiene que haber certidumbre. Me parece que esto no es lo que está sucediendo en México y me preocupa mucho que al nuevo Presidente y a su gabinete económico el asunto no les ha quedado claro. Desde la decisión de cancelar el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, el mensaje del gobierno hacia la iniciativa privada ha sido ambiguo y confuso, lo que ha fomentado una sensación de mucha incertidumbre. ¿Qué hacen las empresas cuando esto sucede? Toman una posición de cautela y paran las inversiones. En noviembre de 2018 el consejo de administración de una empresa de grúas industriales aprobó la adquisición de dos nuevos equipos de tecnología alemana por un valor de 5 millones de euros, los bancos aprobaron los créditos que se necesitaban, por lo que se procedió con trámites. Todo parecía estar listo hasta que a mediados del mes de febrero, la Secretaría de Energía anunció que las subastas del sector energético se postergarían hasta 2021; todos hemos escuchado a AMLO criticar los logros de la reforma energética. La reacción de la empresa fue más que inmediata, decidió cancelar el proyecto y no llevar a cabo la inversión. Si esto sucede con una empresa regia ¿qué pensarán los inversionistas extranjeros? El artículo que publicó Gustavo Stok en la revista Expansión del mes de abril me hizo reflexionar sobre el entorno económico encontrado que viven México y Brasil. En México, AMLO se propone terminar con el neoliberalismo que ha sido la causa de todos los males. En Brasil, Bolsonaro se propone terminar con el socialismo que ha sido la causa de todos los males. Mientras que en México se cancela por problemas de corrupción el Instituto Nacional del Emprendedor o Inadem (me pregunto si no hubiera sido una mejor alternativa poner los candados necesarios para evitar la corrupción) y se decide apoyar económicamente a los ninis, en Brasil la agenda parece estar plagada de liberalización, desregulación y privatización. Para la comunidad internacional, el mensaje del gobierno mexicano es de incertidumbre, mientras que el del gobierno de Brasil parece ser de certidumbre. Habrá que ver si el gobierno de Bolsonaro cumple con todo lo que ha prometido, pero, si lo hace ¿a dónde irá la inversión extranjera? Esto puede tener un efecto de doble impacto para México, si las empresas mexicanas paran las inversiones y la inversión extranjera se va a otro lado ¿cómo esperamos crecer? Te invito a que lo medites.

Federico D’Kuba es profesor del IPADE Bussines School

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